RIVOALTO: LA MEMORIA SEPULTADA DE UN MERCADO
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¿RivoAlto? ¿Sabías que Rialto estuvo al otro lado del Gran Canal en el inicio de la historia de la ciudad de Venecia y no donde ahora lo encontramos?
La zona de Rialto, en sus inicios, era muy distinta a la que conocemos hoy. Nada es como la imaginamos. ¿Quieres recrear la zona hace más de 1.000 años?
¿Y la iglesia de San Giacomo de Rialto?¿Sabes que en realidad no era la iglesia más importante y que no se tiene una mención documental segura de su construcción hasta 1152? y todo a pesar de que se piensa que en el año 421 nace Venecia y también esta iglesia.


A veces, nada es como nos lo han contado o como quieren que creamos que fue, porque quedó sepultado en el pasado. Pero siempre quedan textos de quien decidió contar la verdad. Hoy los descubrimos.
UN ENTORNO NATURAL DE ISLAS Y MARISMAS 🏝️
No hay pruebas, pero sí numerosos indicios, que indican que las Islas Realtinas fueron el núcleo inicial de la ciudad de Venecia. Estas islas estaban en el centro del archipiélago que entonces era la zona en la maraña de bancos de arena y marismas que formaban el curso más septentrional del río Brenta. Ocupaban una posición protegida tanto de las tormentas como de las posibles incursiones enemigas porque estaban más elevadas. Seguramente ya estaban habitadas por pescadores desde hacía tiempo.

El Gran Canal no era más que la prolongación en la laguna de uno de los brazos del Medoacus Maior, más tarde conocido en italiano como Brenta; un brazo llamado Prealtum que se extendía sinuosamente en la laguna hacia el mar.

Aquí, en su recodo más alto, de ahí el nombre de Rialto (deriva de Rio Alto o Rivus Altus en latín) que servía como puerto. El gobierno de la Serenissima antiguamente tenía su sede en la ciudad de Malamocco, pero fue trasladado a las Islas Realtinas durante el gobierno del dux de Agnello Partecipazio (810-827) y llamaron a la zona CIVITAS RIVOALTI.
Este hecho se produjo tras la amenaza planteada por Pipino el Breve que intentó invadir la laguna en el año 810. Sólo a principios del siglo XIII cambió el nombre de la ciudad de Civitas Rivoalti a Civitas Venetiarum.
En realidad, la historia de esta zona se remonta a la época prerromana, cuando ya existían en el lugar asentamientos sobre pilotes de los venecianos.

Y comienza la vida intensa en la laguna. Era una zona rodeada de agua, paludes y lagunas donde había cañaverales, estanques (que en Venecia se llaman piscina) y terrenos vacíos. El paisaje se parecía a las actuales zonas pantanosas al norte de Venecia, cerca de Torcello. Vamos a visualizarlo.
SIGLO X: BARRO, SANGRE Y EL MERCADO EN UNA CIUDAD QUE NACÍA DEL AGUA


Nos lo cuenta Giovanni Diacono (cronista veneciano del siglo XI) que fue testigo de una trágica historia.
El documento de Giovanni Diacono es el Istoria Veneticorum (también llamada Chronicon Venetum), escrita a comienzos del siglo XI. Es una de las fuentes fundamentales para la Venecia primitiva.
Pietro Candiano IV, aún corregente, se enfrentó a su padre el dux Pietro III. Giovanni describe un choque urbano entre dos facciones armadas en el centro de Venecia, Rivoalti foro, es decir, el área cívico-comercial más importante de la ciudad en ese momento hacia la plaza del gobierno que sería la futura monumental plaza de San Marcos. Quería imponer su poder.

Lo importante de este párrafo es que habla del foro de Rivoalto como un núcleo muy importante de la ciudad, y que para llegar desde la plaza del mercado a la zona de la plaza de San Marcos, no tuvo que cruzar el Gran Canal, ya que el mercado se encontraba de ese mismo lado.
Y continúa Giovanni contando que Pietro IV intentó comportarse como un señor dinástico en una comunidad que rechazaba la heredad del ducado. Esto provocó la ira de los veneciano, que incapaces ya de soportarlo, se reunieron en armas. Acudieron numerosos hombres desde distintos lugares de la laguna y cercaron al dux dentro de su palacio.
Candiano intentó resistir. Cerró accesos, reunió a sus fieles y trató de defenderse desde el interior. Pero la multitud aumentaba sin cesar. Los gritos llenaban la plaza. El odio acumulado durante años se había convertido por fin en revuelta abierta.
Como no podían tomar el palacio por asalto, los sublevados decidieron prender fuego a las construcciones cercanas. Las llamas, avivadas por el viento, se extendieron con rapidez terrible.
El incendio escapó al control de todos.
Ardieron casas enteras. Ardieron edificios vecinos. Ardió también la primitiva iglesia de San Marcos (y se perdieron las reliquias del santo). La ciudad contempló horrorizada cómo el castigo de un hombre se transformaba en desastre colectivo.
La multitud cayó sobre Pietro Candiano IV y su hijo pequeño y les asesinaron. La dinastía que había intentado dominar Venecia terminaba entre fuego, humo y furia popular.
Y entonces Giovanni Diacono introduce una frase heladora:
Gelida corpora quorum… ob ignominiam primitus exigua nave ad macelli forum...“Sus cuerpos ya fríos fueron llevados primero, para mayor ignominia, en una pequeña barca al mercado del matadero...”
Es decir: no bastó con matarlos. Había que humillarlos ante toda la ciudad.
Los cadáveres fueron embarcados como despojos y conducidos al matadero de Rialto, el macelli forum, entre carne, sangre y residuos. Allí el pueblo debía contemplar el final del tirano.
Solo después intervino un hombre piadoso, Giovanni Gradenigo, que consiguió trasladar los cuerpos al monasterio de San Ilario para recibir sepultura cristiana.
El mercado y el Rialto de los orígenes se encontraban en la orilla izquierda del Gran Canal, donde hoy se encuentra la iglesia y el campo de San Bartolomeo hasta la zona de la iglesia de San Giovanni in Bragora (sitio de las antiguas islas Gemini).




En el siglo X, Rialto no era todavía el símbolo monumental que hoy imaginamos, sino un lugar áspero, estrecho y palpitante, levantado sobre islotes inseguros donde el barro y la marea decidían el ritmo de la vida. Allí, en la orilla izquierda del Gran Canal, se concentraba el corazón primitivo de Venecia: un mercado ruidoso, lleno de gritos, animales, mercancías y olor a sal.
Las calles no eran calles, sino pasajes angostos de madera y tierra apisonada. Las casas, apiñadas y vulnerables, parecían defenderse unas a otras del agua, del viento y del fuego. Los habitantes vivían pegados al comercio: pescadores, barqueros, pequeños artesanos, mujeres que vendían verduras llegadas en barca y niños acostumbrados a correr entre charcos y tablones.
La zona del actual Rialto, al otro lado, eran marismas, cañaverales, terrenos baldíos y un espacio separado del mercado por cuestiones de higiene donde se realizaba la matanza de animales y también se acumulaban los desperdicios.
SIGLO XI: CUANDO EL BARRO EMPEZÓ A VALER ORO AL OTRO LADO DEL GRAN CANAL
A comienzos del siglo XI ocurrió algo decisivo: los venecianos comprendieron que cada palmo de fango podía convertirse en riqueza. Familias poderosas como los Gradenigo y los Orio (únicos propietarios de estos terrenos) empezaron a secar marismas comenzando con la desecación parcial de la piscina de San Silvestro, rellenar lagunas pequeñas y transformar lodazales en suelo habitable en el lugar donde hoy se levanta la zona de Rialto.

Imaginad la escena: cuadrillas enteras trabajando con cestas, pilotes, madera y piedra; hombres hundidos hasta la rodilla en barro salobre; barcas descargando tierra; mujeres llevando agua y comida a los obreros; sacerdotes bendiciendo terrenos recién conquistados al mar. Venecia no se expandía hacia fuera: nacía desde abajo.
En 1051 ya aparece mencionada la iglesia de San Giovanni Elemosinario con la anexa Scuola de Santa Maria. Las iglesias eran mucho más que templos: marcaban barrios, daban identidad y ofrecían refugio espiritual en una vida incierta. En torno a ellas crecían casas, tiendas, hornos y vínculos vecinales. Al sur de la iglesia se extendían las propiedades de los Gradenigo, mientras que al noreste se encontraban las de los Orio.


Pero ¡no estaba la iglesia de San Giacomo de Rialto!
La leyenda local sostiene que la iglesia de San Giacomo de Rialto fue consagrada el 25 de marzo de 421, fecha que durante siglos también se consideró simbólicamente como la fundación de Venecia. Por eso se la llama a menudo “la iglesia más antigua de Venecia”, pero...
En un documento de 1097 se menciona la zona de Rialto, pero no aparece la iglesia. La primera mención documental segura de la iglesia es de 1152. De hecho, se considera que el edificio actual o una gran reconstrucción corresponde al siglo XI, quizá hacia 1071.
Y en 1097 sucedió un giro extraordinario: el mercado de Rialto pasó a manos públicas. Aquello no fue un simple trámite jurídico. Fue la señal de que Rialto dejaba de ser patrimonio privado para convertirse en el centro económico de todos. Desde entonces el bullicio aumentó y las oportunidades también.
¿Grietas en la historia que nos contaron?: la famosa iglesia de San Giacomo no fue el origen, ni siquiera aparece con certeza hasta 1152, y el mercado de Rialto no comenzó tampoco en el lugar donde hoy se encuentra.
Entonces, si el verdadero origen de Venecia no está donde pensamos… ¿Cuántas otras “verdades” históricas seguimos aceptando sin cuestionarlas?



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