CUANDO EL PRIMER MERCADO DE RIALTO ESTUVO FRENTE A SAN BARTOLOMIO
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¿Sabías que el primer mercado de Rialto no estaba donde lo vemos hoy, sino al otro lado del Gran Canal, precisamente en torno a San Bartolomio, cuando en el siglo IX esta iglesia dominaba con su presencia el corazón económico de la ciudad?
Al pie del Puente de Rialto, casi escondida entre las estrechas calles que conducen al campo del mismo nombre —donde hoy se alza el monumento dedicado a Carlo Goldoni— se encuentra la histórica Iglesia de San Bartolomio de Rialto.

A simple vista puede parecer una iglesia más del centro de Venecia… pero su historia es mucho más antigua y fascinante de lo que imaginas.
EL PRIMER MERCADO DE RIALTO ESTUVO AQUÍ

En este mismo lugar ya existía, en el siglo IX, una pequeña iglesia dedicada a San Demetrio de Tesalónica. Con el paso del tiempo, el entorno de aquel modesto templo se transformó en el corazón comercial de Venecia: el célebre mercado de Rialto comenzó a crecer precisamente aquí.
De hecho, los documentos históricos revelan algo sorprendente: el mercado que hoy conocemos, situado en la orilla opuesta del Gran Canal —en el sestiere de San Polo— no se desarrolló hasta después del siglo XI.
Esto significa que, en los primeros siglos de la ciudad, toda la actividad mercantil de Venecia giraba en torno a esta iglesia.
Así, San Bartolomio no era solo un lugar de culto: era uno de los auténticos centros neurálgicos de la joven Venecia, donde comerciantes, viajeros y mercancías se cruzaban cada día en el bullicioso nacimiento del mercado de Rialto.
En el siglo XII, el edificio fue objeto de una profunda transformación. La antigua iglesia fue prácticamente reconstruida y pasó a estar dedicada al San Bartolomé Apóstol, adoptando una estructura más amplia y rica.
Pero el entorno urbano que la rodeaba era muy distinto al que vemos hoy. Antes de la construcción del actual Puente de Rialto de piedra —terminado en 1590—, existía un puente de madera situado en una posición ligeramente diferente sobre el Gran Canal.

En aquella época, como puede observarse en la célebre vista de Venecia realizada por Jacopo de' Barbari en 1500, la iglesia aparecía rodeada de edificios por ambos lados, pero se mantenía aún como un volumen claramente reconocible y aislado dentro del denso entramado urbano del mercado de Rialto.
LA ACTIVIDAD FRENÉTICA DE LA IGLESIA DE SAN BARTOLOMIO
En la iglesia, llena de altares, se alojaban muchas Scuole con numerosísimos venecianos inscritos: la del Santísimo, la de la Virgen del Terremoto y la de la Virgen Dolorosa, San Nicolás de los mozos de carga del Fondaco de los Alemanes, San Leonardo, Santa Catalina, San Matías de los Mercaderes, San Bartolomeo de los Remeros del Arsenal, San Nicolás de Bari de los Aserradores, Santa Cruz de los Fustagneri (fustagno era una tela fuerte de algodón) y Colcheros, Todos los Santos de los Portadores de vino, San Miguel de los Bombaseri (el bombasio era un tejido de algodón) y de las Faldelle, San Salvador de los Especieros medicinales, San Juan Evangelista de los Caldereros y Peltreri (trabajaban el peltre), de los tedeschi della "Zoia Restada"…
Y conociendo la actividad frenética de las Scuole con sus miembros en Venecia en el pasado, esta iglesia era un continuo ir y venir de personas. Algunos se reunían para discutir, aprender y defender los intereses de la categoría de trabajo a la que pertenecían; otros para la práctica devocional y también para la simple oración. Todos querían practicar sobre todo la caridad, y no sólo como limosna sino también en beneficio del alma mediante las oraciones para los vivos y los muertos.
LA SCUOLA DE SAN MATTIA: UN SACRILEGIO Y UN CUADRO INUSUAL
La Scuola di San Mattia fue una de las más antiguas y significativas de las que aquí se reunían. Se agruparon por primera vez bajo la protección de San Matías Apóstol, en la iglesia homónima de Murano, en el lejano enero de 1247. Estos cofrades pretendían sostener a los pobres y al mismo tiempo socorrer a todos aquellos que hubieran sufrido daño «por el mar, por gente o por fuego». La escuela se trasladó definitivamente a San Bartolomeo el 15 de abril de 1361
En San Bartolomeo la cofradía ocupó primero el altar dedicado a San Jacobo (el primero en la nave izquierda, partiendo del altar mayor), y posteriormente compartió con los mercaderes alemanes de Núremberg el altar de la Cruz, situado junto a la puerta de la sacristía.
El año 1582 marca el inicio del rápido deterioro de las relaciones entre la Scuola di San Mattia y el Capítulo de San Bartolomeo. El objeto de la disputa es el pórtico de la iglesia, donde el Capítulo pretende construir tiendas para alquilarlas al mejor postor como fuente de ingresos para la parroquia.

Pero la Scuola de San Matías y la de los Remeros protestan inmediatamente: el pórtico había sido siempre utilizado por ambas escuelas, que desde hacía más de un siglo celebraban allí reuniones y ceremonias en sus respectivas festividades. Además aquel espacio albergaba un antiguo cementerio, que incluía las arcas funerarias de ambas cofradías; sería, por tanto, un sacrilegio profanar un lugar sagrado para convertirlo en espacio de venta de mercancías.
El pórtico era un lugar sagrado y la presencia de tiendas permanentes resultaba ¡inaceptable!
La iglesia, entonces acusó a los cofrades de comportamientos escandalosos y sacrílegos en dicho lugar y en 1588 el patriarca les prohibió la entrada. Hasta que fueron readmitidos en 1594, previo pago de una alta suma y la construcción de un nuevo altar en la iglesia.
El altar se dedicó a San Mattia, y se encargó un cuadro del santo en 1595 a Leonardo Corona que vivía en el barrio. Lo curioso del cuadro, es que no se representa como habitualmente: un anciano con un libro y un hacha (símbolo de su martirio), sino como un peregrino.
El camino de Matías puede interpretarse como una metáfora del propio recorrido de la Scuola: obligada a abandonar su sede, a enfrentarse a la Iglesia y, finalmente, a regresar al templo junto a un nuevo altar.
LA IGLESIA DE LOS TEDESCHI Y EL ORIGEN DEL ROSARIO
En esta iglesia, se pagaba incluso a un sacerdote para que predicara en lengua alemana, dado que a dos pasos estaba el Fondaco dei Tedeschi y que la zona estaba siempre llena de germanos, muchos de los cuales frecuentaban precisamente la iglesia de San Bartolomeo…



Durante siglos corrió por Venecia un rumor persistente: la iglesia de Iglesia de San Bartolomio de Rialto era un “nido de luteranos alemanes” vinculados al cercano Fondaco dei Tedeschi.
Pero la realidad era muy distinta.
Los comerciantes alemanes tenían allí su propia cofradía devocional, la Escuela de Zòia Restàda o de Santa María del Rosario, una institución plenamente integrada en la vida religiosa de la ciudad. De hecho, fue precisamente en ese ambiente donde floreció una intensa espiritualidad ligada al Rosario, que más tarde se expandiría por Venecia, por Europa y más allá.
Los venecianos, que al principio miraban con desconfianza a los alemanes, terminaron adoptando aquella devoción y multiplicaron por toda la ciudad las Scuole del Rosario, especialmente bajo el impulso de los dominicos de San Domenico di Castello. Sin embargo, el origen de esa corriente espiritual estaba en la comunidad alemana de San Bartolomio.
La importancia de esta Scuola del Rosario de los alemanes fue tal que en 1506 el gran pintor Albrecht Dürer realizó para ellos una obra extraordinaria: La Fiesta del Rosario.

Entre admiración y desconfianza, la comunidad alemana de Rialto dejó, sin embargo, una huella espiritual decisiva en la historia religiosa de Venecia.
¿QUÉ QUEDA DE LA IGLESIA DE SAN BARTOLOMIO?
En el exterior es visible:
El campanile que puedes ver desde el Gran Canal

El Campanile se vislumbra desde el Gran Canal El portal de la iglesia con la escultura de San Bartolomio en la Salizada San Pio X

El grotesco mascarón en la base del Campanile


El otro portal de entrada en Ramo dei Bombaseri con otra estatua de San Bartolomio

Y en el interior, actualmente invisible para todos, descansan obras de Palma el Joven como el Martirio de San Bartolomé; San Bartolomé bautizando a los reyes de Armenia y San Bartolomé golpead en el Altar Mayor. En la capilla izquierda Éxtasis de San Saverio de Antonio Balestra ; Crucifijo del Pío Soberano de los Prisioneros de Pietro Malombra. Obras también de Pietro Moro; Pietro Vecchia, Lattanzio Querena entre otros y como no un lienzo monumental de San Matías de Leonardo Corona aún continúa aquí para recordarnos la historia de la Scuola di San Mattia.

Hoy ya no encontramos la célebre Fiesta del Rosario ahora en Praga, ni las puertas del órgano de Sebastiano del Piombo que adornaban la contrafachada y que puedes ver en las Galerias de la Accademia.


¿ABRIRÁ?
La promesa de su reapertura fue anunciada en 2020, cuando también se restauraban la Iglesia de San Beneto y la Iglesia de San Fantin. Estas, volvieron a abrir sus puertas. San Bartolomio, en cambio, sigue esperando.
Y así, casi sin que muchos lo sepan, la historia de Venecia late todavía entre las piedras de San Bartolomio.


Hoy los visitantes cruzan apresurados el Puente de Rialto, miran escaparates… y pocos imaginan que, a unos pasos, se alza una iglesia que fue centro del comercio, de las cofradías, de disputas religiosas, de arte y hasta del nacimiento de una devoción que se extendería por toda Europa.
EN EL MAPA ES EL PUNTO 92 DE LA CAPA "PASEO BARRIO SAN MARCOS"
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