RIALTO NACE DE LAS MARISMAS DESDE EL SIGLO XII
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Avanzamos por la historia de Rialto desde el siglo XII. En el siglo anterior los venecianos empezaron a secar marismas, rellenar lagunas pequeñas y transformar lodazales en suelo habitable en este lado del Gran Canal.
Ya existía la iglesia de San Giovanni Elemosinario en la zona, cuando la iglesia de San Giacomo era seguramente sólo una capilla para los incipientes comerciantes.
Continuaba la labor de saneamiento y rellenado del territorio siguiendo fases graduales que vieron primero el relleno de las marismas comprendidas entre el río Magadesso (actual rio delle Becarie) y la piscina Poncianica y luego, en 1155-6, la edificación de otra iglesia, dedicada a San Mattìo (o San Mateo), hoy desaparecida. Se ampliaban en esta zona los espacios urbanos habitables.
Era necesario unir las dos orillas del Gran Canal, y entonces se realizó en 1181 el Ponte della Moneta que era un puente flotante, no se sabe si un puente de barcas (pontón) o una estructura simple de madera.




SIGLO XII: EL DINERO TOMA FORMA
Ya tenemos en el Rialto Novo (o Nuevo): dos iglesias, San Giovanni Elemosinario y San Mattio y en la zona explotó la actividad con los sagaces comerciantes que trasladaron aquí muchas de las actividades que hasta entonces se desarrollaban alrededor de la iglesia de San Bartolomio al otro lado del Gran Canal. También se instaló la Casa de la Moneda en el año 1115 y el barrio comenzó a latir como una máquina comercial perfectamente afinada.

¿Y la famosa iglesia de San Giacomo de Rialto que todos dicen que es la más antigua de Venecia?

En un documento de 1097 se menciona la zona de Rialto, pero no aparece la iglesia. La primera mención documental segura de la iglesia es de 1152.


Desde el amanecer llegaban embarcaciones cargadas de harina, vino, verduras, pescado y tejidos. Los comerciantes pesaban, discutían, juraban, engañaban...Se prestaban dinero y cerraban tratos rápidos mientras el agua golpeaba los pilotes. El sonido de las campanas se mezclaba con los pregones.
En 1177, cuando el papa Alejandro III llegó a Venecia y consagró las iglesias en Rialto: San Giovanni Elemosinario, San Mattio y San Giacomo (las dos últimas recién terminadas), el lugar ya era irreconocible respecto al siglo anterior. Donde antes hubo marismas y lodazales, ahora había una isla densamente habitada. Casas de madera, talleres, almacenes y mercados se apretaban en cada rincón.
SIGLO XIII: LA CIUDAD SE AHOGA DE ÉXITO
En la segunda mitad del siglo XIII comenzó a formarse, a lo largo del lado noreste de la isla y junto al Gran Canal, una nueva área comercial comprendida entre el antiguo mercado de los Orio —situado entre las iglesias de San Giovanni Elemosinario y San Giacomo— y las propiedades de las familias Sanudo y Querini, ubicadas cerca del río de Ca’ Bellegno (o río de San Cassiano), donde poco antes de 1275 se había terminado la construcción de la Ca’ Mazor o Ca'Granda de los Querini.

En el siglo XIII Rialto empezó a sufrir el problema clásico de las ciudades triunfadoras: ya no cabía más vida dentro de sí misma. Se construía donde se podía, se invadían pasos, se cerraban espacios comunes, se aprovechaba cada esquina para vender algo y se producían abusos urbanísticos, en un frenesí imparable.
Se creó un órgano específico de gobierno y control de la isla, instituyendo concretamente entre 1229 y 1248 a los Oficiales sobre Rialto, encargados de la administración de la justicia y de la reorganización urbana de la isla,
El mercado crecía sin descanso proporcionalmente a la prosperidad de la ciudad. Se abrió una nueva zona comercial en 1281, pero pronto quedó pequeña. Había más población, más riqueza, más barcos, más mercancías. Todo pasaba por Rialto.
Las calles eran un embudo humano. Pollos vivos en jaulas, pescado aún moviéndose, frutas apiladas, carros improvisados, barro mezclado con residuos, discusiones constantes. Los olores eran intensos: especias, carne, agua estancada.... Para un visitante habría sido fascinante y abrumador a la vez.
SIGLO XIV: CRISIS, PESTE, TERREMOTOS... Y MÁS COMERCIO
El siglo XIV trajo desgracias: el terremoto de enero de 1348, la intensa marea alta de diciembre de 1386, el recrudecimiento de los conflictos bélicos entre 1373 y 1381...pero Rialto siguió creciendo y la actividad comercial no se detuvo.
Se reorganizaron zonas enteras entre 1339 y 1341. Las panaderías cambiaron de lugar, se instalaron puestos nuevos y se ganaron terrenos al agua. Incluso se construyeron nuevas orillas de madera para permitir que más barcos atracaran.
Porque el problema era monumental: demasiadas embarcaciones llegaban al mismo tiempo. Barcas cargadas de grano, vino o aves se amarraban en doble y triple fila. Arrojaban residuos al canal hasta casi colmatarlo. Hubo que dragarlo varias veces. La Quarantia tuvo que intervenir con un edicto para prohibir amarres irregulares,

En 1398 se sustituyeron estructuras de madera por piedra en las orillas del Gran Canal: “Los cimientos de la Pescaria di Rialto se completaron en piedra y a partir de la Frutaria, que originalmente estaba hecha de madera, desde los Camerlenghi del municipio hasta el transbordador de Santa Sofía, es decir, los barcos que van a Padua”.
Es un detalle técnico, pero encierra una verdad profunda: Rialto dejaba de ser provisional. Venecia entendía que su mercado era demasiado importante para confiarlo ya a materiales frágiles. También se empedraron el campo de Rialto y otras calles.



SIGLO XV: BELLEZA, PRESTIGIO Y CAOS ORGANIZADO
En el siglo XV Rialto ya no era solo útil: debía ser admirable. Venecia se había convertido en potencia internacional y necesitaba que su corazón económico reflejara poder.
Humanistas y administradores imaginaron una plaza comercial más bella, racional y monumental. Se trasladó la pescadería, se rediseñaron espacios, se construyeron logias y escalinatas de piedra. Todo buscaba eficacia… y prestigio.

Pero la realidad seguía siendo salvaje. Bajo los soportales se mezclaban nobles negociando créditos con vendedores de huevos, carniceros, pescaderos, campesinos llegados de Mestre y fruteros de Chioggia. Había cajas, cestas, animales, gritos, empujones y discusiones interminables.
Se estableció así que: el área donde hoy se encuentra el edificio de los Camerlenghi y que entonces era la Logia de los Nobles fuera redefinida mediante la construcción de un pórtico destinado al esparcimiento de los comerciantes; que la pescadería contigua fuera trasladada a las proximidades de las Beccarie, a un área de nueva para dar a la zona una organización más racional.

A pesar de todo ello, era fácil encontrar en un pequeño espacio urbano, entre las “becarie” y los Camerlenghi, indistintamente y sin orden alguno, carniceros, pescaderos, vendedores de pollos y huevos procedentes de Mestre, fruteros de Chioggia, Malamocco, Mazzorbo, Sant’Ariano, Sant’Erasmo y del litoral, vendedores de fruta amarrados promiscuamente entre los puntos de embarque de los transbordadores procedentes de Padua, Piove, Mestre y Chioggia; calles y orillas albergaban todo tipo de maniobras y operaciones por parte de los comerciantes, hasta el punto de que se había vuelto habitual colocar “cajas, gallineros y cestas y otros enseres en la calle, de modo que con dificultad se puede pasar, ocupando incluso los espacios bajo la logia, lugar destinado a los nobles y a los comerciantes, sin consideración alguna, no sin deshonra para esta ciudad”

Rialto era elegante en los planos y desordenado en la práctica. Esa tensión lo hacía fascinante.
SIGLO XVI: UNA NOCHE DE FUEGO LO CAMBIÓ TODO
En enero de 1514, una sola noche bastó para destruir gran parte de Rialto. Un incendio feroz, alimentado por el viento y las construcciones de madera, arrasó tiendas, calles y edificios enteros.

Al amanecer, los venecianos contemplaron ruinas humeantes. Personas buscaban restos entre cenizas. Las autoridades levantaron horcas para impedir saqueos. El desastre había revelado la fragilidad de la riqueza.
Pero también abrió la puerta a una nueva ciudad. Durante más de diez años se reconstruyó la zona. Scarpagnino inició la renovación y Sansovino culminó parte de ella con las Fabbriche Nuove en 1555-1556.
El Rialto moderno nació de las llamas. Más piedra, más orden, más monumentalidad.
SIGLOS XVII Y XVIII: MANTENIMIENTO DE UN CORAZÓN QUE NO PODÍA DETENERSE
Después de la gran reconstrucción, Rialto siguió vivo.

Se reparaban orillas, se rehacían embarcaderos, se empedraban calles. No eran obras espectaculares, pero eran esenciales.
Porque el mercado nunca dormía del todo. Cada día llegaban alimentos frescos para una ciudad dependiente del comercio. Cada madrugada empezaba una nueva batalla contra el tiempo: vender antes de que el pescado se estropeara, pesar bien el grano, mantener abiertos los pasos.


RIALTO EN LA ACTUALIDAD
Al andar por la zona observando los nombres de las calles, podemos imaginar las actividades que antiguamente aquí acontecían:
- La Naranzeria con almacenes de naranjas y otros cítricos (la naranja en Venecia es la "naranza").

- En la Casarìa se vendían quesos y "grassina" , es decir, carne de cerdo conservada en sal.

- La Ruga y el pórtico de los Oresi deben su nombre a los orfebres que tenían aquí sus talleres desde que el 23 de marzo de 1331 la resolución del Consejo Mayor les obligó a comerciar, trabajar y vender oro exclusivamente en la isla de Rialto.

- El Campo delle Beccarie , de los "becheri" (carniceros), está cerca de lo que fue un matadero público desde 1339.
- La Calle del Capeler, de una tienda de sombreros de fieltro que aún existía en la segunda mitad del 1800.
- Calle dei Varoteri (peleteros) por las tiendas de peletería que había en esta calle.
- Calle Erbarol (cultivador de hierbas, vendedor de verduras)
- Ruga dei Spezieri, aquí llegaban las preciadas y caras especias del comercio marítimo que la Serenissima realizaba con el mundo oriental
Los ecos de Rialto siguen presentes en la zona: la pescaria, las beccarie todo sigue viviendo en este organismo delicado de Rialto.
EL MAPA CON LOS LUGARES RELACIONADOS CON EL MERCADO RIALTO
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