HISTORIAS OCULTAS TRAS LA MÁSCARA: LOS CARNAVALES DE VENECIA MÁS SORPRENDENTES
- Venecisima Venecisima
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Durante siglos, el Carnaval de Venecia ha sido mucho más que disfraces y fiestas. Bajo sus elegantes máscaras se escondieron intrigas políticas, excesos prohibidos, historias de amor imposibles y episodios tan curiosos como inolvidables. En este artículo viajamos al pasado para descubrir los carnavales venecianos más sorprendentes que, por su singularidad y misterio, pasaron a la historia.
Algunas celebraciones por el Carnaval de Venecia han quedado grabadas en la historia, en gran parte debido a la coincidencia con hechos históricos de gran importancia. Eran un escenario perfecto para conmemorar victorias, exhibir poder y deslumbrar a Europa.
La sorpresa y el misterio es lo que queda de cada Carnaval y nos hace soñar año tras año.
Hoy te cuento los carnavales más sorprendentes que aun se recuerdan a lo largo de la historia de la Serenissima:
1571: CUANDO EL CARNAVAL CELEBRÓ LA BATALLA DE LEPANTO

En 1571, el Carnaval de Venecia coincidió con la Batalla de Lepanto, la gran batalla naval en la que la Liga Santa derrotó a la flota del Imperio otomano (que incluía a Venecia como miembro destacado) el 7 de octubre de ese año.

Para honrar la gesta cristiana de Lepanto, Venecia concibió un desfile de carrozas hecho a la medida del triunfo. Todo debía estar a la altura de una victoria épica. La más deslumbrante mostraba a la Fe, firme y serena, aplastando bajo su pie a un dragón encadenado: la imagen perfecta del enemigo sometido. No se trataba solo de celebrar la guerra ganada; era también la ocasión para que la Serenísima se exhibiera, orgullosa de su poder y de una industria naval que, al fin, dejaba atrás la crisis.

Así lo relatan los folletos conmemorativos de la época: el domingo de Carnaval de 1571, la ciudad se transformó en un gran teatro al aire libre. Abrió el cortejo la carroza de la Fe, vencedora del dragón, escoltada por la Esperanza, la Caridad y la Victoria, esta última envuelta en terciopelo rojo, con una palma y tres coronas de laurel entre las manos. Tras ellas avanzaban las tres Virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad., inspiradoras de la Liga, y cerraban el bloque triunfal el Padre Tiempo y la Muerte, armada con su guadaña, también convertida en vencedora tras el combate.
👀 estas carrozas no solo entretenían, sino que transmitían un mensaje claro de poder marítimo y supremacía veneciana en el Mediterráneo.
1664: UNA BODA ARISTOCRÁTICA CONVERTIDA EN EVENTO DE CARNAVAL
En 1664, el Carnaval veneciano se mezcló con un acontecimiento social de alto abolengo: la boda de una familia patricia de Venecia, la casa Cornaro (en San Polo).

Para celebrar este enlace, se organizó una celebración de máscaras y un magnífico desfile que atravesó la ciudad. La procesión se detuvo incluso en monasterios importantes como San Lorenzo y San Zaccaria, donde vivían monjas de noble linaje, lo que sugiere un encuentro simbólico entre la celebración exterior del carnaval y los espacios religiosos cerrados. Esta fiesta se recuerda por su pomposidad y por integrar una boda aristocrática en el marco más amplio del carnaval.
👀 durante el carnaval, incluso los espacios religiosos se veían “tocados” por la fiesta, mostrando hasta qué punto la celebración impregnaba toda la vida veneciana.
1679: MONSTRUOS, EXOTISMO Y ESPECTÁCULO BARROCO
El 27 de febrero de 1679, durante las festividades del carnaval, el Duque de Mantua (Gonzaga) participó en Venecia con una procesión extraordinaria compuesta por un séquito de figuras representando indios, africanos, turcos y tártaros.

A lo largo del recorrido, estas figuras escenificaron un combate simbólico contra seis “monstruos”, a los que, tras “matar”, siguió un baile festivo con la población local. Este espectáculo es uno de los episodios más curiosos y representativos del carnaval barroco, muestra de la teatralidad, exotismo y asociaciones simbólicas que las celebraciones podían incorporar en aquella época.
👀 este tipo de representaciones reflejaban la fascinación barroca por lo exótico y lo fantástico, pero también servían para reafirmar el orden y la victoria del “mundo civilizado” sobre el caos.
1706: LOS VENECIANOS SE DISFRAZAN DE PERSAS
En el Carnaval de 1706, Venecia volvió a demostrar que durante esos días nada era imposible. Jóvenes patricios de las familias más influyentes de la ciudad decidieron transformarse en persas, adoptando vestimentas exóticas, turbantes ricamente adornados y colores nunca vistos en las calles venecianas. No se trataba solo de un disfraz: era una puesta en escena cuidadosamente pensada, cargada de simbolismo y provocación.

El cortejo recorrió la ciudad entre miradas curiosas y susurros, hasta llegar a un lugar donde, en teoría, el carnaval no debía entrar: los monasterios de monjas nobles, como San Zaccaria y San Lorenzo. Tras los muros del claustro, donde vivían mujeres de linajes ilustres recluidas por decisión familiar, los jóvenes patricios ofrecieron representaciones teatrales, danzas y músicas, convirtiendo patios y salones en escenarios inesperados.

👀 estos encuentros eran tolerados —y a veces alentados— porque las monjas pertenecían a las mismas élites que organizaban la fiesta, revelando hasta qué punto el Carnaval de Venecia era un reflejo del poder social y sus contradicciones.
Cada carnaval dejó una historia que aún hoy parece susurrarse entre canales y palacios. Y tú, si pudieras cruzar el tiempo, ¿Qué año elegirías para descubrir la Venecia que solo existía durante el Carnaval? 🎭




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