LOS OCHOS SIGLOS DE HISTORIA DEL FONDACO DEI TEDESCHI
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Ocho siglos laten entre los muros del Fondaco dei Tedeschi. No es poca cosa. Hoy nos detenemos ante este edificio que, ha sido testigo del pulso comercial que durante siglos unió Oriente y Occidente y dio forma al alma mercantil de la ciudad.
Los fondaco eran almacenes, tiendas y hoteles para comerciantes extranjeros, en este caso, Tedescos, como se llamaba no sólo a los alemanes sino a los que venían del Norte de Europa. Hoy entramos para descubrir las huellas de aquellos comerciantes.


EL PRIMER FONDACO (1222-1505) HASTA QUE SE INCENDIÓ
Alrededor del año 1222, Venecia levanta el primer edificio destinado a albergar a los mercaderes procedentes del Imperio: es el Fonticum Comunis Venecie ubi habitant Teotonici, que se gestionaba a través de los Vismodini del Fondaco desde 1268, unos magistrados públicos.
Además de los Vismodini, estaban los sensali. A cada sensali se le asignaba un comerciante al que debían asesorar y supervisar ya que una de las funciones de los Fondaco era tener vigilados a los Alemanes.
Y es que en 1177 se firma el tratado con Federico I, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, por el que Venecia se convirtió en la única intermediaria de todos los intercambios comerciales entre el Imperio germánico y los países orientales, y por tanto, todas las mercancías procedentes de Oriente —desde Constantinopla hasta Egipto, desde Siria y otros lugares del Mediterráneo— y destinadas a los territorios del Imperio debían pasar por Venecia: estaba prohibido negociarlas en otros lugares, aunque se tratase de territorios pertenecientes al Estado veneciano.
Por tanto, todos los comerciantes tedescos, debían hacer sus negocios en Venecia, así era por ley y así lo fue hasta el final de la República. Cualquier bien que la mayor parte de los mercaderes de la Europa continental pretendiera vender o comprar en los territorios de la República debía pasar por Venecia y por las salas de este Fondaco.

La vista de Venecia de Jacopo de’ Barbari nos enseña como era este primer Fondaco (anterior al incendio de 1505 que llevará a la construcción del segundo edificio ya que nada quedó del primero).

En este mapa, es llamado: fonmico d'alamann y muestra un conjunto de tres edificios con patio, uno menor en la parte posterior y dos mayores de tres pisos, en los que al menos uno de los tres patios, el que da al Rio dell’Olio, posee logias en varios niveles. Además, sobre el Gran Canal, en el cruce con el Rio dell’Olio, un estrecho cuerpo más avanzado forma casi una torre, a cuyos pies probablemente se abre una fondamenta para el desembarco de las mercancías.

La actividad de los mercaderes estaba regulada por normas precisas de carácter económico y comercial. El Fondaco disponía de locales de servicio, bodega y cocina, almacenes, espacios colectivos para negocios o comedores, y habitaciones personales por las que cada mercader o empresa pagaba un alquiler, distinto piso por piso. Las estancias personales a menudo estaban suntuosamente amuebladas con tapicerías lujosas y pinturas. Aquí se alojaron importantes mercaderes como Anton Kolb y la poderosa compañía de los Fugger de Augsburgo.

No todos los alemanes presentes en Venecia residían en el Fondaco, sino solo los mercaderes y únicamente mientras ejercían su actividad. También había una comunidad tedesca de residentes difundida por toda la ciudad, que ejercía diversas actividades como la imprenta y la orfebrería. Otros eran zapateros, herreros, trabajadores de paños y panaderos. También se dedicaban a actividades relacionadas con el Fondaco como los bastasi (cargadores) o los ligadori que embalaban y abrían los fardos de mercancías.

Muchos de estos trabajadores, formaron Scuole de devoción que se encontraban en la iglesia de San Bartolomeo (Escuela de los Bastasi del Fondaco, bajo la advocación de San Nicolás) y Scuola dei Ligadori en San Giovanni e Paolo bajo la advocación de la Santísima Trinidad)
Pero ¿Qué mercancías pasaban por el Fondaco dei Tedeschi? Aquí se comerciaba con bienes de primera necesidad como tejidos de lana y algodón, pero también con metales necesarios para la Casa de la Moneda. También azafrán, aceite, estaño y cobre. Se importan metales de todo tipo: plata, oro, cobre, hierro; cuero, pieles (especialmente de ardilla, armiño, marta cibelina, marta, lobo y zorro blanco), productos de cuerno, hilados, tejidos de lana y lino, procedentes tanto del área germánica como de otras partes de Europa; se exportaba pimienta, jengibre, comino, azafrán, alumbre para teñir los tejidos... ¡Todo un hipermercado medieval!, imaginad la actividad frenética que aquí se llevaba a cabo todos los días.
En el acceso había una placa de 1670 con reglas de conducta para los mercaderes: prohibía peleas, lenguaje obsceno, apuestas y juegos de cartas, entre otros comportamientos y además cerca de la “porta d’acqua” (puerta al canal) había también un medallón con la frase latina “Respice Finem”, parte del proverbio quidquid agis prudenter agas et respice finem (“hagas lo que hagas, hazlo prudentemente y considera el final/las consecuencias”).
EL SEGUNDO FONDACO (1505)

La reconstrucción del edificio tras el incendio de 1505, se llevó a cabo en 3 años y resurge como un imponente edificio, seguramente el más impresionante del Gran Canal en ese momento. El dux Leonardo Loredan quería proporcionar un hogar a los Tedescos lo antes posible.

Podemos apreciar el aspecto interno a través de un grabado de Rafael Custos realizada en 1616, en la que se observa un patio con cuatro órdenes de galerías decoradas con frescos. En la planta baja se realizaban los controles aduaneros.

También la fachada que daba al Gran Canal estuvo pintada al fresco por Giorgione y la que asomaba al Traghetto del Buso, a la actual Salizada del Fontego por Tiziano.

Al edificio actual le faltan las torrecillas de coronación documentadas en todas las vistas del siglo XVIII.


El edificio contaba con 26 almacenes y 80 habitaciones. La planta baja estaba ocupada por los almacenes de los comerciantes, las dependencias de servicio para los escribas, porteadores y empaquetadores. En dos de sus lados también había 22 tiendas.
En 1565, el escritor Francesco Sansovino definió el Fondaco como una pequeña ciudad, aludiendo a su intensa vida interna y a la concentración de actividades comerciales, residenciales y administrativas
Posteriores intervenciones de remodelación, ya en el siglo XIX-XX permanecieron fieles a la estructura y a la forma que el edificio tenía en el siglo XVI.
En 1939 tuvo lugar la inauguración del «monumental palacio de Correos y Telégrafos», es decir, «el palacio postal más bello de Italia» porque este Fondaco fue básicamente una enorme oficina de Correos hasta que se convirtió en 2016 en un centro comercial que cerró sus puertas el pasado 2025.





Este año hemos dicho adiós a las mejores vistas del Gran Canal, desde su azotea 360.¿Cuál crees que será el siguiente uso de este legendario edificio?
EN EL MAPA ES EL PUNTO 85 DE LA CAPA "PASEO POR SAN MARCOS"
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