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NOS COLAMOS EN EL ANTICO REFETTORIO DEL CONVENTO DE LOS DOMINICOS

  • hace 7 horas
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Recreación del Refectorio del convento de los Dominicos con el cuadro del Veronese al fondo
Recreación del Refectorio del convento de los Dominicos con el cuadro del Veronese al fondo
La Bienal de Arte de Venecia posee un poder oculto: el de abrir puertas que el tiempo ha mantenido celosamente cerradas. Cruzar el umbral del Antico Refettorio —el antiguo comedor del complejo de los monjes dominicos— es uno de esos milagros. Hoy la estructura original permanece en pie, custodiando un espacio donde un día estuvo colgado uno de los cuadros más irreverentes y audaces de la historia del arte.

Bajo estos techos, el misticismo es palpable. Si cierras los ojos en este lugar de culto, casi puedes escuchar el murmullo incansable de los rezos grabados en la piedra.



Habitualmente consolidado como pabellón o sede de los prestigiosos eventos colaterales de la Biennale, este año el Refectorio alberga el pabellón de la República Democrática del Congo.


EL refectorio de los dominicos en la actualidad como pabellón del Congo en la Bienale
El refectorio de los dominicos en la actualidad como pabellón de la República Democrática del Congo en la Bienale

EL PABELLÓN DE LA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO EN LA 61 BIENAL DE ARTE


En las cosmología congolesa –al igual que en las nociones espirituales originarias de África central que han cruzado el Atlántico–, la chispa abre el vacío, enciende el calor primordial y da forma al universo: los cuerpos celestes, las estrellas y el sol.


Los rayos del sol, tanto fuerza física como símbolo vital, encienden la combustión y liberan la energía que abrasa la materia. En la forja –un espacio de gestación–, el herrero trabaja el hierro, domina el fuego y resuena, a escala humana, con el poder creativo del sol.


Esta tríada –fuego, sol y forja– forma el arquetipo de la creación, la destrucción y el renacimiento. El fuego en la forja terrenal encarna el poder de la creación. ¡Atrapa el fuego!, la instalación del pabellón del Congo, se despliega como una forja luminosa.



Para llegar a este rincón sagrado, el visitante inicia un viaje coreografiado: se accede desde el monumental Campo Santi Giovanni e Paolo, se cruza el gran vestíbulo de la Scuola Grande di San Marco (la imponente sala de las columnas corintias) y se avanza hacia los patios interiores que hoy dan vida al Ospedale Civile (el Hospital Civil).


Accedemos por la puerta de la fachada de la Scuola di San Marco
Accedemos por la puerta de la fachada de la Scuola di San Marco
La imponente sala de las columnas corintias
La imponente sala de las columnas corintias

¿Quieres saber como era el refectorio de los frailes Dominicos donde estaba el cuadro del Veronés? El pintor Francesco Guardi nos lo muestra. En 1782, el Papa Pio VI visitó Venecia y el refectorio de San Giovanni e Paolo se habilitó como sala de audiencias.


Detrás del trono papal, al fondo, puede verse la Ultima Cena de Veronese con sus tres arcos en este refectorio.

El Papa Pío VI se despide del Dux en el refectorio del convento de los Dominicos
El Papa Pío VI se despide del Dux en el refectorio del convento de los Dominicos
El banquete de Levi (Veronés) en el refectorio del convento de los Dominicos
El banquete en casa de Levi (Veronés) estuvo en el refectorio del convento de los Dominicos
Recreación de la visita con el cuadro de la Ultima Cena al fondo
Recreación de la visita con el cuadro de la Ultima Cena al fondo

Sin embargo, para descifrar el alma de este espacio, hay que desmantelar el hospital, y viajar en el tiempo hasta el siglo XIII, cuando el lugar latía como el corazón de una de las comunidades religiosas más influyentes de la República de la Serenísima.


EL REINO DE LOS DOMINICOS: FE, PODER Y SILENCIO (SIGLOS XIII - XVIII)


La epopeya del refectorio arranca en 1234, cuando el Dux Jacopo Tiepolo donó a la Orden de los Predicadores (los frailes dominicos) un terreno pantanoso en la zona de Castello, guiado por una visión mística: unas palomas blancas volando sobre el lugar.


Sobre ese fango inicial se erigiría, con los siglos, la monumental Basílica de Santi Giovanni e Paolo (conocida como San Zanipolo) junto a su descomunal convento contiguo.

El complejo de los frailes Dominicos
EL COMPLEJO DE LOS FRAILES DOMINICOS

1) Scuola Grande di San Marco 2) Basílica Santi Giovani e Paolo 3) Capilla del Rosario 4) Primer claustro o dei morti 5) Capilla della Pace 6) Biblioteca 7) varias Scuole 8) Refettorio, fue Ospizio 9) Dormitorios novicios 10) Scuola Genovese 11) Iglesia de San Nicolò 12) Segundo Claustro 13) Tercer Claustro 14) Ospizio 15) Refettorio Novissimo 16) varios almacenes 17) Scuola Sant'Orsola 18) Cementerio  19) Scuola Nome di Dio


Como en todo gran monasterio medieval y renacentista, el refectorio era el eje central y sagrado, situado estratégicamente delante del segundo claustro (identificado con el número 8 en el plano). Su día a día se regía por tres pilares:


1 El Ritual del Silencio: Era el comedor donde los monjes se reunían dos veces al día a comer en un silencio sepulcral, roto únicamente por la voz de un hermano que leía las Sagradas Escrituras desde un púlpito.


2 La Luz del Poder: Dada la inmensa riqueza de la orden en Venecia, el refectorio se diseñó como una sala monumental y sumamente luminosa. Era un reflejo de poder.


3 La Logística Fluvial: El abastecimiento era puramente veneciano. Las mercancías y alimentos llegaban directamente en barcas a través del Rio dei Mendicanti (el canal que bordea el edificio) hasta el muelle privado (riva d'acqua) y el edificio de almacenes situado justo enfrente del comedor.


En morado, el refectorio de los Dominicos (Google)
En morado, el refectorio de los Dominicos (Google)
La posición del Refectorio paralela al Rio dei Mendicanti por donde llegaban los alimentos para el inmenso concento
La posición del Refectorio paralela al Rio dei Mendicanti por donde llegaban los alimentos para el inmenso concento

En 1797, la invasión de las tropas de Napoleón Bonaparte provocó la caída de la República de Venecia y marcó el trágico destino del Antico Refettorio. Los monjes dominicos fueron expulsados, sus bienes confiscados y la inmensa mayoría de los tesoros artísticos y pinturas renacentistas del lugar fueron expoliados o destruidos.


En 1819, el exconvento se transformó en el Ospedale Civile, sepultando el antiguo comedor sagrado bajo la infraestructura de un gigantesco hospital público.


El Antico Refettorio fue rescatado en el siglo XXI de la oscuridad como un espacio monumental único. Impresionadas por sus dimensiones colosales y su iluminación natural, las autoridades venecianas le devolvieron la vida consagrándolo al arte contemporáneo.


LA ANATOMÍA DE LA EXPERIENCIA: AGUA, FUEGO E INQUISICIÓN


Entrar en este rincón requiere entender su geografía. El Antico Refettorio no se asoma a la fachada principal del Campo Santi Giovanni e Paolo, sino que se esconde en la sección lateral, íntimamente ligada al agua del Rio dei Mendicanti.


Su diseño alargado, de muros gruesos y ventanas altas, actúa como un "puente espacial" que conecta la arquitectura renacentista de la Scuola Grande con los claustros del antiguo Convento de San Zanipolo, maximizando la luz natural sin romper la sobriedad monástica.


Al entrar en la sala monumental, hay que situarse mirando fijamente al muro del fondo. Es ahí donde se revela el gran fantasma del lugar.


En 1573, un audaz Paolo Veronese colocó en este mismo muro su famosa y monumental obra original de La Última Cena. Un lienzo tan colosal, libre y cargado de personajes "inapropiados" para la ortodoxia católica que le costaría al pintor un juicio inmediato y graves problemas ante el implacable tribunal de la Inquisición (obligándolo a cambiarle el nombre por el de Cena en casa de Leví).

Hoy, el cuadro no está, pero la energía del arte, de la censura, del silencio medieval y de los nuevos lenguajes contemporáneos sigue vibrando entre sus cuatro paredes.


Recreación del Refectorio con su estado actual con los monjes comiendo
Recreación del Refectorio con su estado actual con los monjes comiendo
Si pudieras viajar en el tiempo al interior de este antiguo refectorio veneciano, ¿Qué te fascinaría más: escuchar los rezos secretos de los monjes medievales o presenciar el irreverente cuadro de la Última Cena del Veronese?

EN EL MAPA ES EL PUNTO 91 DE LA CAPA "PASEO POR CASTELLO"


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