LA MEDIEVAL IGLESIA DE SAN LIO Y CANALETTO
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Hay iglesias venecianas que entran en escena como divas: fachadas espectaculares o cúpulas imposibles. Y luego está San Lio, una gran desconocida, que a un paso de Rialto, cuenta con obras de Tiziano, Tiepolo, Palma el Viejo y Pietro Lombardo y además, unida a Canaletto. Recientemente reabierta ¡hay que visitarla!
Desde fuera es discreta. Desde dentro, es una de esas iglesias que recompensan al que entra.

UNA IGLESIA NACIDA DE UN AGRADECIMIENTO
Su historia está ligada a un papa poco conocido hoy, pero muy querido por los venecianos: León IX.

Según la tradición que recoge tu texto, León IX defendió en Roma los intereses del Patriarcado de Grado (la autoridad eclesiástica vinculada a la Venecia lagunar que era como el "patriarcado amigo" de los venecianos) frente a las pretensiones del poderoso Patriarcado de Aquilea. No era una simple disputa eclesiástica: en el fondo se estaba jugando parte del prestigio y la autonomía religiosa de Venecia.
El papa otorgó privilegios importantes al patriarca de Grado y, además, visitó la ciudad. Fue recibido con todos los honores por el dux, veneró la tumba de San Marcos y concedió indulgencias a la basílica y a otros lugares piadosos. Era como decir que «Venecia puede gestionar sus asuntos religiosos sin que otros le dicten las reglas».
Cuando murió en el año 1054, los venecianos no olvidaron el favor.
Y aquí aparece el gesto tan típicamente veneciano: si alguien te ayuda, le dedicas una iglesia. O, más exactamente, reconstruyes una que ya existía.
Porque San Lio no empezó siendo San Lio.
EL FANTASMA AMABLE DE SANTA CATALINA
Antes de llamarse San Leone —San Lio en dialecto veneciano—, la iglesia estaba dedicada a Catalina de Alejandría.
Lo fascinante es que la antigua patrona nunca terminó de marcharse del todo. Su imagen siguió apareciendo en el altar mayor y en las puertas del órgano. Es como si la iglesia hubiera cambiado de nombre, pero guardara todavía fotografías de su primera vida en los cajones.

San Lio fue renovada a comienzos del siglo XVI gracias a las limosnas de los fieles y consagrada de nuevo en 1619 por el arzobispo de Zadar, Luca Stella. Más tarde, en 1783, sufrió una transformación radical que le dio buena parte del aspecto actual: perdió su antigua planta bizantina y adoptó una sola nave. Incluso desapareció su campanario independiente.

CANALETTO: DEL BAUTIZO AL ENTIERRO
Entre las curiosidades más interesantes está la relación de esta iglesia con Giovanni Antonio Canal, el gran pintor de las vistas venecianas.
Fue bautizado y enterrado en San Lio. Pocas iglesias pueden presumir de acompañar a un artista desde el primer chapuzón sacramental hasta el último adiós.


Quizá sea apropiado: Canaletto dedicó su vida a pintar Venecia, y Venecia le devolvió el favor guardándolo en una de sus iglesias más discretas pero con obras de sus mejores pintores.
EL MILAGRO MÁS VENECIANO: UNA CRUZ CON CARACTER
Y luego está la historia que parece escrita por un dramaturgo con sentido del humor.

En 1494, el pintor Giovanni Mansueti inmortalizó un episodio extraordinario: un miembro de la Scuola di San Giovanni Evangelista, famoso por sus malas costumbres, fue invitado a acompañar una procesión con la reliquia de la Santa Cruz. Respondió con desprecio:
«Ni yo quiero acompañarla, ni me importa que ella me acompañe».
Murió poco después.
Cuando la procesión fúnebre llegó al puente de San Lio frente a la iglesia llevando la reliquia, ocurrió lo inesperado: la cruz se volvió tan pesada que nadie pudo moverla. La interpretación popular fue inmediata; la Cruz había decidido tomarse aquella frase al pie de la letra.
«Perfecto. Tú no querías que te acompañara. Pues no pienso hacerlo.»
Es uno de esos milagros profundamente venecianos: solemnes, sí, pero con un inesperado toque de ironía moral. Y también es un milagro que aparezca en el cuadro la representación de esta iglesia de San Lio como era en 1494.
ÁNGELES POR TODAS LAS PARTES
Si levantas la vista hacia el techo, descubrirás otro secreto: frescos atribuidos a Giandomenico Tiepolo con decenas de ángeles revoloteando sobre tu cabeza.

La sensación es muy veneciana: uno entra buscando un rincón tranquilo y termina sintiéndose observado por una multitud celestial extraordinariamente activa: más de cincuenta ángeles para una iglesia que muchos turistas ni siquiera saben que existe.
Y además, si no pensabas entrar en esta iglesia te estabas perdiendo también esto:
A Jacopo Palma el Joven con Cristo muerto sostenido por ángeles y también con los santos Leone, San Juan Bautista y San Agustín en el altar mayor; a Pietro Moro en el techo con Un ángel que baja para consolar a Elías; A Tiziano que en 1540 pintó al apóstol Santiago el Mayor; el altar de Tulio Lombardo del primer Renacimiento veneciano en la capilla de la noble familia Gussoni que representa a la Piedad y los 4 Santos en mármol.





En Venecia, incluso las iglesias discretas tienen historias enormes.

Además, En Salizada San Lio, calle que comienza en esta iglesia sobreviven las huellas silenciosas de antiguas moradas venecianas, levantadas entre los siglos XII y XV. Pasear por aquí es adentrarse en una Venecia medieval que aún respira entre piedra y sombra.


¿Quieres perderte el encanto y la magia de San Lio? Es una obra de gratitud convertida en devoción con artistas célebres escondidos en sus paredes y suelos.
EN EL MAPA ES EL PUNTOS 43 DE LA CAPA "PASEO POR CASTELLO"
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