SAN DANIELE, EL ORATORIO PERDIDO Y EL MISTERIO DE SUS DOS BAJORRELIEVES
- 22 jul
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Aunque el Oratorio de San Daniele desapareció hace casi 8 siglos para dar paso a la monumental Basílica de San Giovanni e Paolo (San Zanipolo), su memoria permanece viva en dos antiguos bajorrelieves que durante mucho tiempo han suscitado un interesante debate entre historiadores y estudiosos.

LA HISTORIA DE SAN DANIELE
La figura de San Daniel cuyo día se celebra el 21 de julio, procede del Antiguo Testamento y constituye uno de los símbolos más universales de la confianza en Dios. Según el Antiguo Testamento, el profeta ocupaba un elevado cargo en la corte del rey Darío gracias a su sabiduría y rectitud. La envidia de otros funcionarios les llevó a conspirar contra él.
Convencieron al rey para promulgar un decreto que prohibía dirigir oraciones a cualquier divinidad distinta del propio monarca durante treinta días. Daniel, fiel a sus creencias, continuó rezando tres veces al día con las ventanas abiertas hacia Jerusalén.
Descubierta su desobediencia, fue condenado a morir en el foso de los leones. Sin embargo, durante la noche Dios envió un ángel que cerró las fauces de las fieras. A la mañana siguiente, el rey comprobó con asombro que Daniel seguía con vida y sin una sola herida.
Este episodio convirtió a Daniel entre los leones en uno de los temas más representados del arte paleocristiano y bizantino, símbolo del triunfo de la fe sobre la muerte.
LOS COMIENZOS Y LA VIDA EN EL ORATORIO DE SAN DANIELE
Mucho antes de levantarse la gran basílica dominica de San Zanipolo, en la zona norte del sestiere de Castello existía un pequeño oratorio dedicado al profeta Daniel en un lugar que entonces se encontraba en un entorno hostil rodeado de marismas, canales y terrenos pantanosos.

La vida en aquel pequeño oratorio debía de ser extremadamente austera. Se trataba de un enclave aislado del núcleo principal de Venecia, en una época en la que no existían puentes que conectasen las islitas, en una zona deshabitada abierta a la laguna.
Probablemente el edificio era una sencilla construcción de madera y cañas, atendida por un reducido número de religiosos o ermitaños. La comunidad sobrevivía gracias a los recursos de la laguna: la pesca, la sal y, según algunos documentos medievales, varios molinos movidos por las corrientes de las mareas.
Además de servir como lugar de oración, el oratorio desempeñaba una importante función asistencial. Actuaba como refugio para navegantes y viajeros antes de entrar en la ciudad y ofrecía hospitalidad a quienes llegaban por la laguna norte.
La tradición dominica afirma que cuando San Domenico (Santo Domingo) visitó Venecia en 1217 recibió precisamente este pequeño oratorio para establecer allí a sus primeros frailes. Tras la canonización del fundador de la Orden de Predicadores, el edificio comenzó a conocerse también como Oratorio San Domenico y posteriormente del Rosario, origen del futuro convento dominico.

La transformación definitiva llegó gracias al dux Jacopo Tiepolo. Según la célebre leyenda, el gobernante soñó una noche que el humilde oratorio aparecía rodeado de flores, mientras palomas blancas con cruces doradas sobrevolaban el lugar y dos ángeles descendían esparciendo incienso. Una voz celestial proclamó:
«Este es el lugar que he elegido para mis predicadores.»

Interpretando el sueño como una señal divina, Jacopo Tiepolo donó en 1226 el oratorio y los terrenos vecinos a los dominicos para construir el convento y la futura Basílica de los Santos Juan y Pablo, una de las iglesias más importantes de la República de Venecia.
¿CÓMO ACABÓ LA PLACA DE SAN DANIEL EN LA FACHADA DE LA BASÍLICA DE SAN GIOVANNI E PAOLO?
La desaparición del antiguo oratorio no significó la pérdida de todos sus elementos artísticos.
Durante la construcción de la nueva basílica se conservó un importante bajorrelieve bizantino de mármol griego que representa a Daniel entre los leones. La pieza, fechada por numerosos especialistas entre los siglos V y VI, fue empotrada en el contrafuerte derecho de la fachada de San Giovanni e Paolo, donde todavía hoy puede contemplarse.


El relieve muestra al profeta orando entre dos leones afrontados. En la parte superior aparece el ángel conduciendo al profeta Habacuc para alimentar a Daniel, mientras el rey Darío contempla la escena con los brazos levantados en señal de asombro. El conjunto está rodeado por una moldura decorada y una inscripción griega que identifica el episodio:
«Ὁ ΔΑΝΙΗΛ ΕΝ ΤΩ ΛΑΚΚΩ ΤΩΝ ΛΕΟΝΤΩΝ»("Daniel en el foso de los leones").
Diversos historiadores, entre ellos Giulio Lorenzetti, consideran que este relieve constituye la auténtica reliquia artística del antiguo Oratorio de San Daniel. Su presencia en la fachada de San Zanipolo mantiene viva la memoria del edificio desaparecido y explica por qué durante siglos el lugar siguió siendo conocido con el nombre de San Daniele incluso después de levantarse la nueva iglesia dominica.
El propio Dux Jacopo Tiepolo (fallecido en 1249), artífice de la donación del oratorio, está enterrado justo en la misma fachada exterior del templo. Su sarcófago gótico, decorado con relieves de pájaros y relieves que imitan telas, se encuentra a la izquierda del portal de entrada, estrechamente ligado a la memoria física de la donación de San Daniele.

EL OTRO SAN DANIEL DE CA' BRAGADIN
Sin embargo, la historia se complica por la existencia de un segundo bajorrelieve dedicado al mismo tema.
En un edificio anexo a Ca' Bragadin, en la actual Calle del Cafetier, puede verse otro relieve de mármol griego que representa igualmente a Daniel entre los leones. Esta pieza, también de origen paleocristiano oriental según algunos especialistas, fue descrita ya en el siglo XIX por Giuseppe Tassini, quien sugirió que procedía de la antigua iglesia de San Daniele fundada por la familia Bragadin.




Posteriormente, Mario Miozzi reforzó esta hipótesis afirmando que podía tratarse del relieve más antiguo conservado en Venecia y que habría sido trasladado cuando desapareció el antiguo oratorio.
Más tarde, Antonio Rizzi identificó este relieve con el que el erudito Emmanuele Cicogna había visto colocado «sobre la puerta que conducía de la iglesia al monasterio», reforzando la posibilidad de que hubiera pertenecido efectivamente al complejo medieval de San Daniele.
Sin embargo, otros autores, especialmente Giulio Lorenzetti, defendieron que la auténtica pieza procedente del oratorio era la actualmente visible en la fachada de San Zanipolo.
El debate permanece abierto. Hoy existen, por tanto, dos antiguos bajorrelieves de Daniel entre los leones vinculados tradicionalmente al desaparecido Oratorio de San Daniel:
El relieve conservado en el contrafuerte derecho de la Basílica de San Giovanni e Paolo, generalmente considerado la reliquia principal del antiguo oratorio
El relieve de Ca' Bragadin, cuya procedencia también ha sido defendida por diversos historiadores y que probablemente fue reutilizado tras la desaparición de la iglesia medieval.
Ambos testimonios constituyen un extraordinario ejemplo del fenómeno medieval de reutilización de esculturas antiguas (spolia), gracias al cual fragmentos del primer pasado cristiano de Venecia sobrevivieron integrados en edificios posteriores.
UN RECUERDO QUE PERMANECE
Aunque el Oratorio de San Daniel desapareció hace siglos, su recuerdo continúa presente en las crónicas dominicas, en la leyenda del sueño del dogo Jacopo Tiepolo y, sobre todo, en estos dos antiguos relieves bizantinos que siguen contemplando silenciosamente a quienes recorren el Campo de San Zanipolo.

Son, probablemente, los últimos testigos materiales de uno de los primeros lugares de culto de aquella Venecia anterior a las grandes iglesias góticas, cuando el actual corazón monumental de Castello no era más que una pequeña isla rodeada de agua, barro y juncos.
PUNTOS 40 y 88 DE LA CAPA "PASEO POR CASTELLO"
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