¿POR QUÉ DEJARON SUS HERRAMIENTAS 🛠 LOS ARSENALOTTI EN SAN MARTINO?
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Hay una iglesia en Venecia, dedicada a San Martino (San Martín de Tours) que es conocida como la iglesia de los Arsenalotti, los trabajadores del Arsenale, ese gran complejo donde se fabricaron las flotas con las que Venecia se convirtió en un imperio. Descubre sus huellas visibles.
La iglesia de San Martino, está a pocos pasos de la entrada del Arsenale y es una de las más antiguas de Venecia; Fundada inicialmente en el siglo X, fue reconstruida entre 1546 y 1610.
EL ESTATUS DE LOS ARSENALOTTI
Al amanecer, el Arsenale de Venecia despertaba con el sonido de martillos, sierras y hierro al rojo vivo. Allí trabajaban los arsenalotti, hombres que no eran simples artesanos, sino empleados permanentes de la república. En una época en la que casi todos los trabajadores vivían de encargos ocasionales, ellos recibían salario fijo, cierta seguridad laboral, vivienda gratuita o asequible en la zona que rodeaba las murallas del astillero y estaban organizados por oficios: carpinteros navales, calafates, herreros, cordeleros o fabricantes de remos.



Su trabajo no solo consistía en construir barcos. El Arsenal era el corazón militar de Venecia, donde se fabricaban y almacenaban las galeras que sostenían el poder marítimo de la ciudad. Por eso los arsenalotti también actuaban como guardianes del complejo, protegiendo un lugar estratégico del que dependía la fuerza naval veneciana.
Con el tiempo, esta responsabilidad creó una comunidad muy cohesionada y profundamente leal al Estado. Los hombres del Arsenal no eran solo trabajadores especializados: formaban una especie de cuerpo técnico con espíritu casi militar, conscientes de que su labor mantenía a flote el imperio comercial de Venecia.

Esa importancia también se reflejaba en la vida pública. Durante ceremonias relacionadas con el Dux de Venecia en el Palazzo Ducale, delegaciones de arsenalotti participaban en desfiles como guardia de honor, y también remaban en el Bucintoro durante las celebraciones oficiales de la Serenísima.
Por todo ello, gozaban de un prestigio poco común para trabajadores de su tiempo. Podían dirigirse al gobierno en algunos asuntos laborales, recibían pensiones si quedaban incapacitados y eran considerados pilares de la defensa del Estado.
LAS HUELLAS AUN VISIBLES QUE NOS CONECTAN CON LOS ARSENALOTTI
En el pavimento de la iglesia de San Martino se conservan pequeñas incisiones con formas de herramientas (sierras, martillos, compases, etc.) que los constructores navales dejaron aquí.


¿Y por qué motivo las tallaron aquí?
“Firmas” o marcas de oficio
Los trabajadores grababan su herramienta característica como símbolo del oficio al que pertenecían (carpintero, calafate, herrero…).Era una forma de identidad profesional, comparable a los símbolos de los gremios medievales.
Señales de pertenencia a una comunidad
La parroquia de San Martino estaba prácticamente ligada al Arsenal. Los grabados funcionaban como memoria colectiva del grupo de trabajadores que utilizaban esa iglesia.
Acto de devoción
Muchos artesanos dejaban su herramienta grabada como exvoto, poniendo su trabajo bajo la protección divina.


¿Qué herramientas son?
Sierra de carpintero naval que representa a los marangoni, carpinteros especializados en la estructura de los barcos.
Martillo o maza, asociado a herreros o trabajadores que ajustaban clavos, grapas y piezas metálicas de las galeras.
Compás de carpintero: símbolo del trabajo de medición y trazado de las cuadernas del casco.
Azuela o hacha curva: herramienta típica para modelar la madera del casco de los barcos.
Herramientas de calafateo: relacionadas con los calafati, trabajadores que sellaban las juntas de los barcos con estopa y brea para impermeabilizarlos.
LA CAPILLA DE LOS CALAFATI
En la misma iglesia hay un altar dedicado a los calafati (los trabajadores que se encargaban de la estanqueidad de los cascos de los barcos) que alberga el cuadro La Sagrada Familia de Maria Santini, donde se representa al obispo San Foca, patrón de los marineros, con el timón bajo sus pies.


Los Calafati sentían gran devoción por San Foca; de hecho, era tradición que el almirante y los Proti del cercano Arsenale, al tomar posesión de sus cargos, «por una costumbre antiquísima y arraigada», se dirigieran en procesión a la iglesia de San Martino, donde asistían a una misa celebrada por el párroco.

LAS CASAS DE LOS ARSENALOTTI QUE AÚN NOS HABLAN DE SU PASADO
Aún hoy es posible ver las casas de los Arsenalotti, al lado de la iglesia en la Fondamenta dei Penini en los números 2446 y 2445, donde se conservan
las antiguas inscripciones que identificaban el cargo de la persona que vivía en ese lugar: "n°47 cappo mro alle seghe" (es decir, el capataz de los aserraderos) y "n° 46 appuntador dei calafai" (es decir, la persona a cargo de los calafateadores).

UN CRUCIFIJO TESTIGO DE LA BATALLA DE LEPANTO
Está en la penumbra de la iglesia de San Martino y la tradición cuenta que fue construido por los propios carpinteros del Arsenal, utilizando restos de madera del gran astillero. No era una madera cualquiera: eran fragmentos de barcos, de quillas y tablones que habían tocado el agua salada.

La imagen de Cristo resulta especialmente sobrecogedora con los brazos abiertos y el marcado ángulo con el que cae su cabeza sugieren algo curioso: la escultura parece pensada para ser observada desde abajo, como si hubiese estado en la proa de un barco, mirando al mar.
Una vieja tradición añade aún más dramatismo a su historia. Se dice que los venecianos llevaron este crucifijo a bordo de una galera durante la batalla naval de Lepanto en 1571. En aquel enfrentamiento decisivo, Venecia combatió junto al Papado y las fuerzas de España y Génova contra el Imperio otomano. Durante un tiempo, la victoria otorgó a la coalición el dominio del Mediterráneo, y el crucifijo habría sido testigo silencioso de aquella jornada.
Mucho después, probablemente en el siglo XIX, la escultura llegó finalmente a la iglesia de San Martino. En cualquier caso, el crucifijo siguió llevando consigo la memoria de aquellos hombres que mezclaban su fe con el olor a madera y mar.


Y mientras uno camina por este rincón de Venecia, casi puede preguntarse: ¿Cuántas otras historias de los arsenalotti seguirán todavía escondidas en las calles y las iglesias de la ciudad? ⚓️
EN EL MAPA ES EL PUNTO 31 DE LA CAPA "PASEO POR CASTELLO"
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