SILENCIO Y DEVOCIÓN EN EL ORATORIO BEATA VERGINE ADDOLORATA
- 2 dic 2025
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Venecia se divide en sestieri (barrios) que a su vez se dividen en parroquias, y cada parroquia tiene su propia red de calli, campielli y corti (calles, placitas y patios). Para que antiguamente los fieles no tuvieran que desplazarse (dificultado entre ríos y puentes), se multiplicaron los oratorios de barrio, pequeños y cercanos a la vida cotidiana.
Estamos en el Campiello de le Barbarie o de Santa Giustina, una zona tranquila del sestiere de Castello para descubrir uno de los muchos pequeños oratorios escondidos entre callejones.
LA DEVOCIÓN POPULAR VENECIANA
La religiosidad veneciana era muy fuerte y muy visual: imágenes de la Virgen, crucifijos, pequeños altares llamados capitello adosados a los muros, los oratorios como pequeños edificios, grandes procesiones de las Scuole y por supuesto iglesias por doquier. Se palpaba la devoción en toda la ciudad aunque la imagen que nos haya quedado es la de fastuosas fiestas y vida disoluta del siglo XVIII.




Los oratorios servían para celebrar fiestas locales, procesiones o para rezar en momentos de peligro (epidemias, incendios, guerras) y por supuesto, para las oraciones diarias de los fieles. Debía ser habitual ver a varias personas arrodilladas rezando ante las imágenes del oratorio.
Eran también una manera de marcar el territorio espiritual: cada comunidad se identificaba con su oratorio.
Además de rezar, muchos oratorios eran centros de asistencia: repartían pan a los pobres, organizaban la ayuda en caso de inundaciones o peste... ¡Eran auténticos puntos de cohesión social en una ciudad donde la vida comunitaria se vivía a pequeña escala!

Como Venecia fue muy rica, incluso oratorios modestos solían decorarse con pinturas, retablos y esculturas de gran calidad: algunos artistas locales trabajaron tanto para grandes iglesias como para pequeños oratorios de barrio. Por eso e la actualidad se pueden admirar auténticas joyas artísticas escondidas en calles y campielli.
Hoy en día aun podemos encontrar en el tejido urbano alguno de estos oratorios que como otras capillitas venecianas, suele cuidarse por el vecindario: limpieza, flores, pequeñas reparaciones.

No tienen horarios como una iglesia; es un oratorio vecinal: obsérvala desde fuera o, si la reja está abierta, con respeto y si hay velas u ofrendas, déjalas en su lugar.
En Venecia hay tantos oratorios porque cada pequeña comunidad necesitaba un espacio religioso cercano, adaptado a la vida de cada islita de las que componen Venecia, rodeada de agua. Recuerda Venecia no es una sola isla sino muchas pequeñas islas que se han ido uniendo a lo largo del tiempo.
Así, los oratorios no eran solo lugares de oración, sino también de identidad colectiva, ayuda social y expresión artística.
El oratorio della Beata Vergine Addolorata (Virgen de los Dolores) se encuentra aislado entre la Corte delle Due Porte y el Campiello dela Barbaria o Santa Giustina, dividiendo ambos espacios. Se trata de una construcción neoclásica que tiene una fachada a dos aguas con dos pilastrillas, con un portal coronado por una ventana semicircular, flanqueada por dos óvalos. No falta un pequeñito campanario sobre el tejadillo.


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