LOS MARZERI Y LAS HUELLAS DE SU PODEROSA SCUOLA

Hoy podemos pasar junto a la iglesia de San Zulian sin sospechar que, durante siglos, este lugar estuvo íntimamente ligado a una de las corporaciones más importantes de Venecia: los Marzeri.
Su nombre ha quedado asociado a las Mercerie, pero detrás de él había mucho más que tiendas y mercancías. Había una comunidad, una organización poderosa y una Scuola que llegó a convertirse en uno de los centros de su vida profesional y religiosa.

¿QUIÉNES ERAN LOS MARZERI?

Los marzeri eran los merceros venecianos, pero su actividad fue mucho más amplia de lo que hoy entendemos por este oficio. El Arte dei Marzeri reunía comerciantes y numerosos grupos de artesanos especializados en una extraordinaria variedad de productos.
Estaban los dedicados a pieles, telas y sedas; otros comerciaban con velos, cintas, cordones y prendas de punto. Había especialistas en perfumes y polvos de Chipre, comerciantes de mercancías procedentes de Flandes, vendedores de tejidos adornados con oro y plata, botones, objetos de ferretería, gafas y pequeños relojes.
Y entre aquellas numerosas ramas encontramos incluso a los luthiers, dedicados a los violines.
Por eso, más que imaginar a los Marzeri como simples vendedores, debemos pensar en una gran comunidad comercial y artesanal, dividida en diferentes especialidades y vinculada a una de las zonas más activas de la ciudad.
Su importancia económica llegó a ser considerable. La documentación describe su Scuola como una de las más ricas de Venecia y señala que disfrutaba de privilegios comerciales en la plaza de San Marcos, así como en el mercado de Chioggia y la feria de Treviso.
Y una comunidad de semejante importancia necesitaba algo más que tiendas. Necesitaba una Scuola.
LA SCUOLA DEI MARZERI


La Scuola era mucho más que un lugar donde reunirse. Era el espacio que daba cohesión a los miembros del Arte o corporación: allí se organizaban, se conservaban sus estatutos y bienes, se celebraban ceremonias y se atendían también sus obligaciones religiosas y sociales.
Su historia se remonta al menos a 1224, cuando la Scuola celebraba las reuniones de su Capítulo en el monasterio de la iglesia de le Verzene. En 1323 se trasladó a San Daniel y, finalmente, en 1442, se instaló de manera definitiva junto a San Zulian. Poco después fueron aprobados su mariegola y sus estatutos.
En 1452, los Marzeri consiguieron alquilar al Cabildo una pequeña casa situada junto a la iglesia, en Corte Ancillotto, por seis ducados de oro al año. Aquel espacio se convirtió en una de las sedes vinculadas a la corporación.

La Scuola tenía además una dimensión profundamente religiosa. Su patrona era la Virgen de la Asunción, cuya festividad se celebraba el 15 de agosto. Los Marzeri disponían de un altar propio en San Zulian y participaron en distintas obras de embellecimiento del templo. En 1583 encargaron una nueva pala para su altar al pintor Giacomo Palma el Joven.


Pero la Scuola también acompañaba a sus miembros en los momentos más humanos de la vida. Sus estatutos regulaban la participación en los funerales y hasta encontramos una pequeña escena que parece sacada de la vida cotidiana: en 1593 se tuvo que recordar a los compañeros que las velas que recogían para acompañar a los difuntos debían devolverse después del funeral, estableciendo una multa para quienes no cumplieran.
LAS HUELLAS DE LOS MARZERI QUE AÚN PODEMOS ENCONTRAR
Y aquí es donde la historia se vuelve especialmente interesante, porque la Scuola desapareció, pero sus huellas permanecieron escondidas en la ciudad.
La más evidente está en San Zulian. Allí todavía podemos contemplar el Altar dell'Assunta, perteneciente a la Scuola de los marzeri, con la Asunción de Jacopo Palma il Giovane, fechada en 1583-1584. La pintura representa a la Virgen ascendiendo al cielo, mientras los apóstoles rodean asombrados el sepulcro vacío. Es apreciable el detalle de los ropajes, fruto seguramente del interés de los Marzeri.

Otra huella se encuentra en la calle dei Segretari, donde está el edificio de la Scuola, que hoy ya no tiene sus antiguas funciones, pero que conserva un altorrelieve de San Zulian o San Giuliano en su fachada. En la zona no faltan placas con la representación de este santo, tanto en la misma calle de la Scuola en un edificio adyacente como en otra casa a unos metros, en la Marzaria de San Zulian.



Y queda también el propio paisaje urbano que los vio prosperar: San Zulian y la antigua Marzaria o Mercerie, donde desarrollaron durante generaciones su actividad.
En 1807, los decretos napoleónicos pusieron fin a las Scuole. Se inventariaron entonces los bienes de los Marzeri; algunos cuadros fueron vendidos y el edificio de la Scuola tuvo después diferentes usos hasta terminar convertido en una sala cinematográfica.
La institución desapareció. Pero no del todo su memoria. Porque en Venecia el pasado rara vez se marcha completamente. A veces queda en una pintura, en un altar, en una antigua casa o en un nombre que seguimos pronunciando sin conocer su origen.
Y quizá la próxima vez que entres en San Zulian, antes de continuar hacia las Mercerie, merezca la pena detenerse unos minutos ante el altar de la Asunción.
Porque detrás de aquella pintura no solo hay una escena religiosa. Allí está también la historia de los Marzeri: comerciantes, artesanos y miembros de una poderosa Scuola que durante siglos hicieron de este rincón de Venecia su lugar de encuentro, de fe y de pertenencia.
EN EL MAPA ES EL PUNTO 108 DE LA CAPA "PASEO BARRIO SAN MARCOS"
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