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IL GESTO EN CA' DA MOSTO: EL MILAGRO CAMBIA DE FORMA EN VENECIA

  • 6 may
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 6 may

Los frescos que han aparecido en la fachada de Ca' Da Mosto
Los frescos que han aparecido en la fachada de Ca' Da Mosto
Venecia siempre sorprende: el arte aparece sin avisar, como si brotara del agua misma. Y de pronto, en pleno Gran Canal, unas nuevas Bodas de Caná emergen sobre la fachada del Ca' da Mosto. No hay vino que multiplicar, sino rostros que reclaman su lugar en la mesa. Aquí, el milagro ya no es divino: es profundamente humano.

Estamos ante el palacio más antiguo de esta calle acuática porque según algunas fuentes, algunas partes son del siglo XI.


Hay algo deliciosamente irónico en todo esto, casi como si la historia —esa vieja narradora con sentido del humor— hubiera decidido repetir el truco, pero cambiando el guion.


En Las Bodas de Caná, Paolo Veronese pintó un banquete desbordante donde el milagro era claro y conveniente: el agua, discretamente avergonzada de sí misma, se convertía en vino. Un gesto divino, sí, pero también muy práctico para mantener la fiesta a flote. Nadie se quedaba sin copa, y la celebración seguía, como deben seguir las celebraciones en los cuadros renacentistas: eternas, ordenadas, casi sospechosamente perfectas.


Las Bodas de Caná (Veronese, Museo del Louvre)
Las Bodas de Caná (Veronese, Museo del Louvre)

Siglos después, aparece JR, un artista callejero francés,  y decide que repetir el milagro sería demasiado fácil. Así que lo desplaza. Lo retuerce. Lo baja del cielo a la calle.


En la fachada del Ca' da Mosto, cerca de Puente de Rialto, ya no hay apóstoles ni nobles venecianos posando con estudiada elegancia. Hay 176 rostros reales. Rostros que no pretenden la eternidad, sino algo más urgente: existir, ser vistos, aunque sea por un instante robado a la rutina turística.

Ca' da Mosto y el nuevo escenario en su fachada: Il Gesto del artista JR
Ca' da Mosto y el nuevo escenario en su fachada: Il Gesto del artista JR

Y aquí llega la ironía: el milagro contemporáneo no consiste en transformar agua en vino —eso, al parecer, ha dejado de impresionarnos—, sino en algo mucho menos espectacular y, por eso mismo, más incómodo. En el universo del Refettorio Paris, el prodigio ocurre al revés de como lo pintó Veronese: no se crea abundancia de la nada, sino dignidad a partir del exceso. Lo que sobra —lo descartado, lo olvidado— se convierte en una cena. Y la cena, en una forma de reconocimiento.


Si en el lienzo original el milagro servía para que la fiesta no terminara, en Il Gesto parece que el objetivo es otro: que la fiesta, por fin, incluya a quienes nunca fueron invitados.


Y quizá ahí está la parte evocadora —o incómoda, según se mire—: en que estos nuevos comensales no han sido pintados para adornar la escena, sino para sustituirla. No hay metáfora que suavice eso. Solo miradas.



Mientras tanto, la historia completa el círculo con una sonrisa casi burlona: el cuadro de Veronese ya no está en Venecia, sino en el Museo del Louvre de París. Así que ahora, gracias a JR, Venecia devuelve la visita, pero lo hace con algo que el Renacimiento nunca supo pintar del todo: la fragilidad contemporánea convertida —contra todo pronóstico— en celebración.

El agua ya no se convierte en vino. Ahora, el milagro es que alguien se siente a la mesa.

LAS BODAS DE CANÁ Y EL REFETTORIO PARIS


Las verdaderas Bodas de Caná, que para el que no lo sepa estuvieron en Venecia, en el refectorio del claustro de la isla de San Giorgio Maggiore, hoy se encuentran en el Museo del Louvre, porque el original lamentablemente Napoleón se lo llevó a París. En San Giorgio aun podemos contemplar una copia casi perfecta del original en el mismo lugar para el que fue pintada.


Vista de los dos claustros y la isla de la Giudecca desde el campanario de la iglesia de San Giorgio
Vista de los dos claustros y la isla de la Giudecca desde el campanario de la iglesia de San Giorgio
El refectorio
El refectorio en el monasterio de San Giorgio Maggiore
Las Bodas de Caná de Paolo Veronese en el refectorio
Las Bodas de Caná de Paolo Veronese en el refectorio

El cuadro representa el primer milagro de Jesús, transformando agua en vino y es gigante: 6,77 x 9,94 metros.


JR trae al presente esta pintura como un fresco contemporáneo representando a 176 personas vinculadas con el Refettorio Paris, un restaurante solidario, situado en la cripta de una iglesia donde se refugian personas en situación de exclusión y precariedad. En él, se ofrecen deliciosos platos a partir de excedentes de alimentos para que estas personas vulnerables disfruten de una sabrosa comida.


A través de una plataforma digital dedicada, el público podrá sumergirse en las historias personales de los protagonistas, descubriendo los rostros detrás de la instalación.



Y como a Venecia la llamaban la ciudad pintada, vamos a colocar el verdadero cuadro en la fachada de Ca' da Mosto.


Recreación de las Bodas de Caná en la fachada de Ca' da Mosto
Recreación de las Bodas de Caná en la fachada de Ca' da Mosto

Y quizá, al alzar la vista, entiendes que el verdadero prodigio ya no ocurre en los cielos, sino entre nosotros. Que la abundancia no se crea: se comparte, o no existe. ¿Y tú, en esta nueva mesa, serías espectador… o invitado?¿Qué significa compartir una comida?

EN EL MAPA ES EL PUNTO 3 DE LA CAPA "GRAN CANAL"


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