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EL PALACIO QUE HABLABA 🗣️: CA' BONTREMOLO EN CAMPO SANTO STEFANO

  • hace 1 día
  • 4 Min. de lectura
Ca' Bontremolo en Campo Santo Stefano
Ca' Bontremolo en Campo Santo Stefano
Si cruzas Campo San Stefano cuando cae la tarde, hay una casa que muchos miran de reojo. No todos recuerdan su nombre verdadero. Aquí siempre la llamaron la casa del matesso o de la locura. No porque se oyeran gritos, ni porque ocurrieran muertes, sino porque hablaba demasiado. Sí, la casa hablaba contando una historia. —Nadie cuerdo llena su casa de inscripciones —decían en el Campo.
La flecha blanca marca la situación de Ca' Bontremolo en Campo Santo Stefano. Al lado la torre medieval y enfrente la estatua del cagalibros
La flecha blanca marca la situación de Ca' Bontremolo en Campo Santo Stefano. Al lado la torre medieval y enfrente la estatua del cagalibros

Hubo un tiempo que en Campo San Stefano había una casa que no sabía callar. Sus muros hablaban en latín con palabras y fechas cortadas por el cincel. Entre los números que hoy apenas dicen nada —2953, 2954, 2955, 2956— se alzaba entonces un edificio que parecía empeñado en dejar rastro de cada andanza de su dueño.

La torre medieval a la derecha de Ca' Bontremolo
La torre medieval a la derecha de Ca' Bontremolo
Ca' Bontremolo
Ca' Bontremolo

A la derecha del balcón, la piedra murmuraba Dicunt Susannam. A la izquierda respondía, casi con ironía: Perchè Perciò. Sobre la puerta, una sentencia severa vigilaba a quien entraba: Ome Agens Agit Propter Finem. Nada estaba allí por azar, o al menos eso parecía querer decir la casa.


Dentro, el ojo tropezaba una y otra vez con la misma letra: una B, la B de Bontremolo. En el escudo. Bajo el balcón. En el patio. Como si Pietro Bontremolo temiera ser olvidado antes incluso de morir. El pozo del patio, antiguo y profundo, llevaba grabados dos nombres unidos: el suyo y el de Marpessia Molin.


En la escalera, la Virgen observaba en silencio. Bajo sus pies, una fecha más, otro gesto de presencia. Pietro había dejado su nombre en todas partes, como quien teme que la vida se le escape sin dejar huella.

La Virgen en la fachada de la casa a unos metros posiblemente estuvo en la escalera interna de Ca' Bontremolo
La Virgen en la fachada de la casa a unos metros posiblemente estuvo en la escalera interna de Ca' Bontremolo

Venía de una familia antigua, llegada de la Romaña. Escribano de los Diez Oficios, conocía bien el peso de las palabras y el peligro que esconden. Quizá por eso confió tanto en ellas, grabándolas donde no pudieran desdecirse.


Pietro contrajo matrimonio con Adriana Negro, si bien todo indica que dicha unión no llegó a consumarse. Luego se casó con otra mujer, Marpessia Molin, una monja raptada del silencio del monasterio de San Giovanni de Torcello. Dijo que el primer matrimonio no valía. La curia discutió, fue juzgado por herejía. La ciudad murmuró. Hubo proceso, cárcel, y finalmente una sentencia: el segundo vínculo era válido, pero costaba caro: 200 ducados para Adriana y una reputación marcada para siempre.


LA CASA COMENZÓ A HABLAR


Recreación de las inscripciones de la casa de la locura
Recreación de las inscripciones de la casa de la locura

Enfadado Pietro por lo que consideraba un castigo injusto, se vengó haciendo esculpir en su casa una epigrafía con su nombre y el de su nueva esposa, y con un augurio: diu felix —“por largo tiempo feliz”. Pero además grabó en mármol indirectamente su historia con su primera esposa Adriana.


La inscripción derecha del balcón con el texto Dicunt Susannam L. M. K. Martii, muy posiblemente hace referencia a Santa Susana, una noble romana del siglo III, familiar del emperador Diocleciano, que rechazó un matrimonio forzado con un pariente imperial pagano para consagrarse a Cristo con su castidad. Fue perseguida y decapitada. Su castidad aparece aquí en referencia a la primera esposa de Bontremolo.

Santa Susana
Santa Susana

La inscripción izquierda del balcón dice: Perchè Perciò MDXIII (traducido porqué, por tanto 1513)


Y en la puerta principal Ome Agens Agit Propter Finem (“El hombre actúa por el fin”), que seguramente remarca la voluntad de Pietro de tener hijos como así ocurrió: de su segunda esposa Marpessia vinieron los hijos, y con ellos la ilusión de continuidad.


El primer escudo familiar con la letra B, nos cuenta con un texto alrededor: Petrus Bontr. MDXV X Julii Diu Felix, celebrando la felicidad de la celebración del matrimonio con Marpessia Molin.


Y el segundo escudo bajo el balcón entre las letras P. B. (iniciales de Pietro Bontremolo), reforzaba la identidad familiar y la conexión con la inscripción matrimonial.


Y LA CASA CONTINUÓ HABLANDO


Hubo un día —un día de invierno— en que la casa volvió a hablar. Era 25 de diciembre de 1520. El campo estaba lleno de gente. Desde el balcón de la casa de Bontremolo, un fraile llamado Andrea de Ferrara predicaba con voz ardiente. Hablaba contra Roma, contra el papa, siguiendo palabras que venían de Alemania, de un monje agustino llamado Martín Lutero que exhortaba a la Iglesia a regresar a las, según él, enseñanzas originales de la Biblia.​


Estos fueron los primeros intentos de la famosa Reforma, que sin embargo nunca tuvo raíces importantes en Venecia; pero el pueblo, al oír aquel predicador hablar tan mal del papa, insistió cada vez más en llamar a la casa de los Bontremolo “la casa del mattesso” (posiblemente un juego de palabras con “matto”, que en italiano significa loco)


Con los años, la casa fue perdiendo voz. Las restauraciones arrancaron las inscripciones de la fachada, dispersaron las palabras. Solo el pozo quedó en su sitio, fiel y mudo, y la Virgen, ya sin inscripción, como si el tiempo hubiese decidido borrar incluso la intención.


UNA TORRE MEDIEVAL


El Hotel Santo Stefano (Campo Santo Stefano, 2957) que está justo al lado tiene también una peculiaridad. Este edificio, ha sido declarado por la Región del Véneto "Propiedad Histórica de Venecia", ya que es una de las pocas torres medievales que sobrevive en la Laguna, que data al menos del siglo XV, si no antes. Era una torre de vigilancia (por eso es tan alta) del convento adyacente de las monjas de clausura.


ALGUNAS HUELLAS


En el edificio de la torre, encontramos un tondo con la letra B, y otro con un delfín, símbolo cristológico, y el Árbol de la Vida que seguramente pertenecieron a Ca' Bontremolo.


La casa Bontremolo volvió al silencio tras las palabras del fraile, pero en Campo Santo Stefano quedó la certeza de que no todas las casas sirven solo para habitarse: algunas existen para inquietar.
Aspecto de Campo Santo Stefano en un grabado antiguo
Aspecto de Campo Santo Stefano en un grabado antiguo

EN EL MAPA ES EL PUNTO 84 DE LA CAPA "PASEO POR SAN MARCOS"


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