top of page

LA MEMORIA DEL CAMPO SAN STIN

  • hace 2 días
  • 4 min de lectura

Amanece en plaza de San Marcos
La iglesia de San Stin en mapa de Barbari (1499)
Imagina que entras en el antiguo Campo San Stin como quien cruza una grieta en el tiempo. Hoy, el espacio parece tranquilo pero bajo tus pies late una historia desaparecida, fragmentada en restos, dibujos y memoria.

A San Esteban protomártir se le había dedicado una gran iglesia conventual en el sestiere de San Marcos; a San Esteban confesor, una iglesia que como era más pequeña pasó a llamarse San Stefanino; y como diminutivo del nombre se quedó para siempre como iglesia de San Stin. Según algunos, fue construida en los albores de Venecia, en el siglo X.


Tenía tres naves, siete altares y un campanario románico que se abría al cielo con elegantes ventanas triforas coronado por una aguja. Lo vemos en el plano De' Barbari (1499), la iglesia de San Stin se representa como un pequeño edificio de tres naves y también en el cuadro de 1494, la reliquia de la Santa Cruz a los hermanos de la Escuela de San Giovanni Evangelista de Lazzaro Bastiani.


La iglesia dei FrarI en primer plano y la iglesia de San Stin (en morado detrás a la derecha). En azul el Rio de San Stin.
La iglesia dei FrarI en primer plano y la iglesia de San Stin (en morado detrás a la derecha). En azul el Rio de San Stin.
La reliquia de la Santa Cruz a los hermanos de la Escuela de San Giovanni Evangelista de Lazzaro Bastiani (1494) donde aparece el campanario de la iglesia de San Stin (recuadro blanco)
La reliquia de la Santa Cruz a los hermanos de la Escuela de San Giovanni Evangelista de Lazzaro Bastiani (1494) donde aparece el campanario de la iglesia de San Stin (recuadro blanco en la parte superior)

No era un edificio ostentoso; ya en el siglo XVI, Francesco Sansovino la describía como despojada de sus antiguos ornamentos, consumidos por el tiempo. Era una iglesia que envejecía con dignidad, como tantas en Venecia.


Pero si cierras los ojos, el lugar vuelve a llenarse.


Escuchas el eco de los pasos sobre el pavimento de piedra, ves los altares brillando con marmolino pulido, los estucos coloreados trepando por las paredes, la luz filtrándose desde ventanales altos.


La desaparecida iglesia de San Stin  (cuadro de Bellotto, 1740-1780)
La desaparecida iglesia de San Stin (cuadro de Bellotto, 1740-1780)

En el siglo XVIII, la poderosa familia Zane que tenía cerca su palacio, el actual palazzetto Bru Zane, quiso dejar aquí su huella eterna. Encargaron a Antonio Gaspari una capilla funeraria moderna, atrevida: planta ovalada, linterna elevada, decoraciones de ángeles, trofeos y escudos. Era un intento de traer a Venecia el espíritu dinámico de Gian Lorenzo Bernini, aunque la ciudad, fiel a Andrea Palladio, nunca se entregó del todo a esa revolución.


Así debió ser la capilla Zane (recreación según grabados antiguos)
Así debió ser la capilla Zane (recreación según grabados antiguos de Antonio Visentini)
Grabado de como era el casino y la biblioteca del palazzetto Zane
Grabado de como era el casino y la biblioteca del palazzetto Zane
La escalera del Casino Zane en el palacio Bru Zane
La escalera del Casino Zane en el palacio Bru Zane

Luego llegó el silencio.


El templo desapareció. No sabemos exactamente cuándo dejó de latir, pero sí que todo fue demolido. De la capilla Zane, de los altares, de la nave central… no queda nada visible. Solo dibujos, como los de Antonio Visentini, y descripciones que intentan reconstruir lo perdido.


Y sin embargo, el pasado no se ha ido del todo. El lugar habla como tantos otros lugares en Venecia de lo que sucedió.

Si recorres hoy el campo, puedes descubrir fragmentos casi invisibles: restos del antiguo campanario incrustados en una casa moderna, como huesos en un cuerpo nuevo. Una capilla todavía existente como una estructura poligonal delante de una casa en la esquina de la plaza. Es la ciudad superpuesta, Venecia construida sobre sí misma. Y un cuadro de Jacopo Tintorettto que estuvo aquí y ahora yace en las Galerias della Accademia: La Asunción de la Virgen.


Campo San Stin, donde estuvo la iglesia homónima en la zona donde se ve la caseta roja. Al fondo los pináculos de la iglesia de Santa María dei Frari
Campo San Stin, donde estuvo la iglesia homónima en la zona donde se ve la caseta roja. Al fondo los pináculos de la iglesia de Santa María dei Frari
La Asunción de la Virgen (Jacopo Tintoretto) estuvo en uno de los altares de la iglesia de San Stin
La Asunción de la Virgen (Jacopo Tintoretto) estuvo en uno de los altares de la iglesia de San Stin

Y además, el pozo central del campo, que nos cuenta la historia de San Stefano, con una enigmática inscripción. IACOBVS BARBARI PROSOCIVM ADVERSITATE COMMODVM CO(N)SERVIS FECIT: “Jacobus Brabaro convirtió la adversidad en beneficio para sus compañeros

Grabado en el pozo central de Campo San Stin
Grabado en el pozo central de Campo San Stin
El misterioso grabado del pozo
El misterioso grabado del pozo

A pocos pasos, en una esquina aparentemente anodina, la casa Funes guarda otro vestigio silencioso: timbres de cuerda, anteriores a la electricidad. Tiradores conectados por hilos de hierro que ascendían por los muros hasta hacer sonar campanillas en los pisos superiores. Un sistema ingenioso y casi olvidado. Incluso había espejos en las ventanas para ver quién llamaba, una pequeña escena doméstica repetida cientos de veces al día.

Puerta de casa Funes con loa tiradores de cuerda
Puerta de Casa Funes con loa tiradores de cuerda en las jambas

Y además sus barbacani de piedra y de madera, esas estructuras de origen medieval que permitían a las viviendas de las plantas superiores disponer de una superficie útil mayor y a los comercios de la planta baja contar con una cubierta que los protegía de las inclemencias del tiempo.


Las barbacani de Casa Funes
Las barbacani de Casa Funes

El recorrido por San Stin no es el de un monumento, sino el de una ausencia.

Aquí no vienes a ver, sino a imaginar: una iglesia que ya no existe, una familia que quiso eternizarse en mármol, arquitectos que soñaron con transformar la ciudad, y vecinos que abrían la puerta tirando de un hilo.

Y al final, lo más impactante no es lo que queda, sino lo que falta. Porque en Campo San Stin, la historia no se contempla: se reconstruye, pieza a pieza, dentro de quien la recorre.

PUNTO 43 DE LA CAPA "PASEO POR SAN POLO"


Descubre el mapa de los lugares de venecisima.com en:


Instrucciones para usarlo en Google Maps en:


bottom of page