EL PORTAL DE SANT'ALIPIO EN LA FACHADA DE LA BASILICA DE SAN MARCOS
- Venecisima Venecisima
- 12 oct
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Actualizado: 13 oct

Hoy llegas a la Plaza de San Marcos al amanecer y te cuento una historia. El aire huele a sal y a piedra antigua, y frente a ti se alza la fachada de la basílica, un tapiz de mármoles, columnas, mosaicos y destellos. Pero entre los cinco portales que la horadan, hay uno que parece respirar historia y misterio: el Portal de Sant’Alipio, el más alejado del mar.


Allí, sobre la puerta, el mosaico de la Traslación de San Marcos brilla con luz propia. No es solo una imagen: es el corazón visible del mito de la fundación de Venecia.

Bajo un cielo de oro —ese oro bizantino que no refleja la luz, sino que la guarda— avanza una procesión solemne. En el centro, llevado sobre hombros, aparece el cuerpo del evangelista San Marcos, envuelto en un relicario que parece levitar entre las manos de los portadores. La llegada de la reliquia convierte a Venecia en la nueva ciudad sagrada (obviando que fue sustraída de Alejandría con sutiles engaños que se detallan en otro de los portales).



A su alrededor, los personajes se ordenan como si el tiempo se hubiera detenido: el Dux, con su manto de armiño al cuello y su gorro de oro porta un pergamino en la mano, encarna el poder terrenal que se inclina ante lo divino; los obispos y clérigos, revestidos de sedas y estolas, custodian la fe y bendicen la llegada; el pueblo, en tonos más apagados, llena los márgenes como un mar humano que recibe su propio destino.




Cada figura, cada gesto, es una nota de una sinfonía visual. Los ropajes relucen con teselas de vidrio y oro, las miradas se dirigen al centro, y la arquitectura misma del mosaico —arcos dentro de arcos, columnas que sostienen columnas— repite un solo mensaje: todo converge hacia el santo.
Además, la basílica aparece como era anteriormente, en el siglo XIII cuando se creó este mosaico (1260-1275) y estamos ante la representación más antigua de esta iglesia.


Debajo del arco apuntado, flotan los símbolos de los cuatro evangelistas: el león, el toro, el águila y el ángel. El león, por supuesto, es Marcos, rugiendo eterno sobre su puerta y también San Jorge matando al dragón.. En la cúspide del arco, un rostro joven y sereno —el Emmanuel, el Dios con nosotros— contempla la escena: es la mirada divina que legitima todo lo que ocurre debajo.

En el arquitrabe, las escenas talladas —las Bodas de Caná, la Llamada de los Pastores, la Adoración de los Magos, la Traditio legis (entrega de la ley) y un grupo de cinco santos con aureola— anticipan lo que está por revelarse dentro: el paso de la antigua ley al nuevo Evangelio, de lo humano a lo divino.

Estos temas podrían parecer fuera de lugar en su contexto del Antiguo Testamento, pero era el modo de proceder típico del “maestro de imágenes” de la basílica, a quien le gustaba fusionar las dos tradiciones —la antigua y la nueva— para mostrar su continuidad.
Las ventanas caladas que se abren sobre las figuras del friso iluminan el interior del nártex.
EL TETRAMORFOS
El origen de esta representación está en el Antiguo Testamento, donde el profeta Ezequiel (623 a.C) en su visión del Trono de Dios describe a una criatura que surge de una nube con este aspecto: por delante, su cara era la de un hombre; a la derecha, la de un león; a la izquierda, la de un toro; y por detrás, la de un águila.
San Irineo y San Jerónimo, en una ápoca posterior, impulsaron la asimilación de los evangelistas con los seres de la visión de Ezequiel.

1 EL ÁGUILA
El águila es San Juan. El águila se considera un ave que tiende a elevarse y que provienes de lo alto por su sabiduría y clarividencia. Es símbolo de la resurrección, de la ascensión de Cristo a los cielos. El evangelio de San Juan es el más contemplativo y abstracto que se eleva sobre el resto.

2 EL ÁNGEL
El ángel, el hombre alado es San Mateo. San Mateo narra la vida humana de Cristo como hombre humilde.

3 EL LEÓN
El león representa a San Marcos. Jesucristo se vincula a este felino con el reinado y la tribu de Judá, de la cual procede, tal y como describe el libro del Génesis. Este evangelio se inicia con San Juan Bautista en el desierto con una voz ensordecedora, clamando en el desierto y compara a Jesús con el rugido de un león.

4 EL TORO O BUEY
El toro o el buey es San Lucas. Su texto evangélico se inicia con el sacrificio de Zacarías en el templo de un buey. El buey simboliza el sacrificio de Cristo. Los toros tienen un corazón fuerte y noble símbolo de compasión y justicia.

El Portal de Sant’Alipio no es solo una entrada: es un rito en piedra y vidrio, un manifiesto visual que declara que la historia, la fe y la ciudad son una sola cosa. Al cruzarlo, no se entra solo en una iglesia, sino en la visión misma de Venecia sobre sí: una república elegida, fundada no por conquista, sino por una reliquia que vino del mar, por la palabra y el cuerpo de un evangelista.
La frase que rodea el arco del portal DOMINICUM TOTA GENS PLENIS LAUDIBUS ISTA COLIT HYMNIS: IUST VENETOS SEMPER SERVET AB HOSTE SEVEROS, nos indica: “Este pueblo entero celebra al Señor con himnos de alabanza: que la justicia proteja siempre a los venecianos de sus enemigos”
Pero además, el mosaico de este portal, es una fotografía, una de las más antiguas imágenes de la vida veneciana en el lejano siglo XIII.

Es el umbral entre lo visible y lo invisible. Y cuando la luz del atardecer toca las teselas doradas, parece que el mosaico entero cobra vida: el santo llega una vez más a su ciudad, y Venecia vuelve a nacer bajo su mirada.




Gran tesoro el Portal de Sant' Alipio, muy valiosa tu explicación, se disfruta doblemente. Lo miraré de nuevo al atardecer. Gracias
Que hermoso todo lo que nos redactas Sonia. Muchas felicidades