Casanova Museum Experience 2020-1716

El museo de un seductor

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1 EL MUSEO

 

Al pasar por las habitaciones, disfrutarás de la atmósfera, los sonidos, los escenarios y los disfraces que atestiguaron los eventos relacionados con Casanova y el tiempo en que vivió.

 

Hay documentos escritos a mano por Casanova, objetos y ropa original de la época. Las obras literarias de Casanova, aparte de su intrínseco valor literario, poseen un importante valor documental por la historia de las costumbres que describen para conocer la vida cotidiana del siglo XVIII, aunque se refiere principalmente a la nobleza y burguesía que eran las clases sociales que Casanova frecuentaba.

 

2 LOS 20 LUGARES DONDE CONOCER A CASANOVA

 

En este recorrido puedes visitar los lugares de una ciudad que Casanova describió en sus memorias, los recuerdos de sus aventuras amorosas, los sitios y ambientes típicos de la sociedad del siglo XVIII.

 

Es el retrato de un hombre que era un mujeriego innato por su enorme seducción. Pero aparte de ser un aventurero y libertino, también fue escritor, intelectual y un viajero empedernido que recorrió Europa. Conoció a la Gran Catalina de Rusia, a Rousseau, a Voltaire, a Federico de Prusia, a Cagliostro, y a muchos más.

 

Sigue a Casanova en este recorrido por Venecia:

https://poly.google.com/view/dNqterM6kSV

¿SABÍAS QUÉ...?

Fragmento de las memorias de Casanova que refleja su carácter: Un día en que su doncella le cortaba a la señora F. las puntas de sus largos cabellos en mi presencia, me distraía recogiendo los pequeños y bonitos mechones y los iba colocando sobre el tocador, excepto un mechoncito que me metí en el bolsillo, pensando que no se daría cuenta.

 

Pero, en cuanto estuvimos solos, me dijo con dulzura pero un poco seria que le devolviese aquel rizo que había recogido. Me pareció que me trataba con un rigor tan cruel como injusto, pero obedecí y con aire desdeñoso arrojé el rizo sobre el tocador.— Caballero, estáis faltándome.— No, señora. No os costaba nada fingir que no advertíais este inocente robo.— No me gusta fingir.— ¿Tanto os molesta un robo tan pueril?— No es eso. Pero ese robo demuestra unos sentimientos hacia mí que a vos, que sois hombre de confianza de mi marido, no os está permitido alimentar.

 

Me encerré en mi cuarto, me desvestí y me eché en la cama. Me fingí enfermo. Por la tarde fue a verme y me dejó un paquetito al darme la mano. Cuando lo abrí, a solas, descubrí que había querido reparar su avaricia regalándome unos mechones larguísimos. Con ellos me hice un cordón muy fino, en uno de cuyos extremos hice poner un lazo negro, para poder estrangularme si alguna vez el amor me llevaba a la desesperación. El resto lo corté con unas tijeras, lo reduje a un polvo muy fino y le encargué a un confitero que en mi presencia lo mezclase con una pasta de ámbar, azúcar, vainilla, cabello de ángel, alquermes y estoraque.

 

Aguardé a que las grageas estuvieran dispuestas antes de irme. Las guardé en una preciosa bombonera de cristal de roca, y cuando la señora F. me preguntó su composición le dije que tenían algo que me obligaba a amarla.

Sitio web

Entrada

13 €

 
 
 
 

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